lunes, 22 de octubre de 2012

Dar el pecho en lugares públicos. Naturalidad frente a la intolerancia.


Adelanto que a mí me suele dar corte “sacarme la teta”. Intento ser discreta, así que me echo por encima una toquilla o me giro de cara a la pared. Procuro ser educada, así que a veces incluso he pedido permiso. Pudorosa que es una. Y tonta.

El otro día escribí un comentario en un blog que hablaba de lactancia. El post me gustó, transmitía sentido común, tolerancia y respeto. Pero uno de los comentarios criticaba a una madre que en una reunión de trabajo le dio el pecho a su hijo. 

Me acordé de La MadreTigre, cuando contaba que alguna vez le ha dado el pecho a la cuarta en reuniones de trabajo. Me acordé de mis guardias de 24 horas, en las que alguna vez me llevaron a Juanito al trabajo para darle una toma y que no me reventaran las tetas. Me acordé de una amiga abogada que se vio presionada por su jefe para ir a un juicio a las pocas semanas de parir y le dio el pecho al crío en la puerta de la sala, justo antes de entrar.

Me acordé también de un día que LaGorda se pasó media hora llorando desconsolada porque no tuve las agallas de darle el pecho en una zona muy transitada de mi ciudad. Y es que, cosas que pasan, no iba vestida para sacarme la pechuga “con decoro”, ni llevaba nada para taparme. Mientras la consolaba después en casa, con el corazón encogido, meditaba sobre mi pudor, las normas del decoro y la estupidez humana. Recuerdo que le prometí a mi niña que “una y no más”.

A lo que iba. Que me acordé de todo esto y… qué queréis que os diga, se me inflaron las narices y le contesté un par de cosas a aquel comentario anónimo. Hoy he revisitado el blog y me he llevado un disgusto. Me han llovido comentarios negativos, a la vez que se repetían las críticas a la mala educación y la falta de respeto que demuestran aquellas que dan el pecho en público con "demasiada" naturalidad. Me he sentido impotente, triste… y al final se me han vuelto a inflar las narices y me he puesto a escribir este post.

Estoy segura de que todas las madres coincidimos en que lo ideal para dar el pecho es estar en casita, con las tareas hechas, un ambiente tranquilo, música suave, un bebé relajado que se agarra a la primera, que coloca su manita sobre tu pecho y que mama del tirón en 5 minutos. Ah, y si no traga aire mejor. Y si mama con horario para que planifiques tus salidas, mejor que mejor.

Pero, ¡oh, destino cruel!, la vida no es tan sencilla. Resulta que la lactancia a demanda, esa que recomiendan las sociedades científicas que más saben del tema, no tiene horarios. Resulta, además, que algunos bebés no quieren chupete y su mejor consuelo cuando tienen gases o les molestan los dientes o les cuesta dormir o vete tú a saber, es cogerse un ratito al pecho. Y resulta que las madres, además de madres, quieren salir de casa de vez en cuando a hacer otras cosas.

Entonces se puede dar la eventualidad de que tu hijo llore cuando estáis en un lugar público. ¡Horror! ¿Qué hacer?

Pues qué vas a hacer, alma de cántaro. Dale el pecho a tu hijo y que le den viento al qué dirán. No se trata de demostrar nada ni de ofender a nadie sacándose la teta “en plan desafío” para aposentarla en la barra del bar junto al café del señor de al lado mientras me traen al niño que está en casa de la abuela. No, eso es otro asunto y no voy por ahí. Tengo poco tiempo y demasiada vergüenza para embarcarme en ese tipo de reivindicaciones, que por otro lado creo que nos hacen más mal que bien al resto de madres lactantes normalitas y corrientes. Porque la mayoría de madres lactantes normalitas y corrientes intentamos ser discretas en la medida de lo posible. A veces enseñarás menos y a veces enseñarás más. Y si no, que levante la mano a la que no se le haya caído la toquilla que se había echado por encima en mitad del proceso. O a la que el niño no se le haya distraído y se haya soltado un ratito para echar unas risas y unos ajós mientras la teta queda al descubierto. Qué estrés, Dios mío, por volver a ocultar el pezón en el menor tiempo posible.  No sea que lo vea alguien y se ofenda. No sea que se le corte la digestión a la pareja de la mesa de al lado.

Señores, vale ya.  Vale ya de ver falta de respeto o de educación donde no la hay.

La mayoría de madres lactantes normalitas y corrientes sólo queremos poder consolar y alimentar a nuestros hijos sin miradas ajenas reprobatorias. Sin sentirnos incómodas. En paz. Dejadnos amamantar en público en paz. Bastante dura y loca es la maternidad para andar cargandola de más estrés con prejuicios intolerantes y demás “tontás”. Sí, "tontás". Como "tontá" es ponerme a escribir un post defendiendo una cosa tan obvia y tan…tan tonta. 

Esta tabla representa a la Virgen María dando el pecho al Niño Jesús en una escena de "Santa conversación" con san Ambrosio, Santa Catalina, Santa Margarita y San Francisco.
Ay, desvergonzada...

Todas las imágenes las he tomado del blog El arte de ser madre. No hay más que echar un vistazo a las 175 obras de arte de distintas épocas y estilos que representan la lactancia para constatar, una vez más, que la ofensa o falta de decoro está más en la mirada "corta de horizontes" que en el acto de amamantar. 

23 comentarios:

  1. Pues te comento,yo primero era pudorosa a la hora de dar la teta,me daba vergúenza,me preocupa molestar a los demás,pero eso pasó pronto,la verdad,es que nunca he visto malas caras,pero si las veo,pues no haré ni caso,y si a alguien le incomoda verme las tetas,pues lo siento,lo voy a seguir haciendo!
    Besucos!!!

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    1. Me parece a mí que todas somos más pudorosas antes de ser madres. Después. o pierdes un poco la vergüenza, o pierdes los nervios, jeje. Gracias por tu comentario, besos.

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    2. Gema (madre no hay) más que una, blog yodona.com23 de octubre de 2012, 15:00

      Pues a mí me pasa justo lo contrario. De joven fui capaz hasta de hacer topless algo que ahora no haría jamás pero por vergüenza. Supongo que la maternidad me ha hecho más conservadora, por ejemplo este verano en la playa me sentí incómoda viendo a unos adolescentes metiéndose mano mientras mi hija los miraba...sí ya, sé, una ñoña seré, como si yo no lo hubiese hecho en mi juventud, pero eso fue lo que sentí. Imagino que como veo escenas de sexo en la tela y están mis padres delante y me siento incómoda. Y si estoy sola o con mi marido, pues no.

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  2. Hola, lo primero agradecerte que me hayas citado en tu post. Lo segundo decirte que si te has sentido ofendida y triste no sabes cómo lo siento. Además, te entiendo. Y te entiendo porque a veces nos sentimos juzgadas por personas que además no dan la cara y amparadas en un anonimato dicen cosas que a la cara no te las dirían. Creo que muchas madres están empezando a traspasar la línea del sentido común. Dar el epcho es algo precioso y maravillso. COmo el amor, quién lo probó, lo sabe. Yo jamás me escandalizaría por ver a una madre amantanado a su hijo, es algo bello y natural. Es precioso. De las cosas más bonitas que la naturaleza nos ha regalado a las mujeres (que no se nos olvide nunca que hasta bien poco ser mujer era una putada, incluso la de parir por el riesgo de muerte que conllevaba. O eras buena paridora o tenías muchas papeletas de morir en un aprto) Pero volviendo al tema que me lío. Una cosa es amar lo natural y por ende ordinario (como haces tú) y otra cosa es hacer un alarde agresivo como hacen otras y que bien clarito me queda que tú no eres así. De un tiempo a esta parte, no sé si por revanchismo, no sé si por exceso de tiempo libre, no sé por qué, algunas mujeres lideran una lactancia con un mensaje agresivo. Y eso es lo que no gusta. Nadie, en su sano juicio, puede estar en contra de dar el pecho. Es como estar en contra de dar besos. De lo que se está es en contra del exhibicionismo gratuito y que parece trasmitir que piensan más en dar a entneder al mundo lo buenísimas madres que son por dar el pecho que por querer amamantar a su hijo que es lo que en el fondo es lo importante. Claro que a todas nos ha pasado habernos olvidado algo para taparnos. Y se nos ha olvidado algo mucho peor, al menos en mi caso, ¡¡¡los pañales!!!! Y te apañas como puedes. Querida colega bloguera, no te sientas ofendida. Los comentarios nunca pueden hacer mella en nuestro ánimo especialmente porque provienen de gente ajena a nosotros. No te conocía pero desde ahora tienes una lectora más y alguna vez no estarmeos de acuerdo. PEro no pasa nada. UN abrazo muy fuerte

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    1. Gema, no tienes nada que lamentar. No puedes controlar lo que otros comentan en tu blog, ni que haya opiniones dispares. Al fin y al cabo, en la variedad está el gusto. Tampoco puedes evitar que se te cuele algún anónimo con tono agresivo (un troll en potencia, vamos) a provocar.

      Dices que no entiendes por qué ese exhibicionismo agresivo de algunas madres reivindicativas. Yo sí que me lo puedo imaginar. Habrá alguna que sea ordinaria y provocadora sin más, que de todo hay. Pero creo que en la mayoría de los casos se trata de una respuesta a la represión. Como las cabalgatas del orgullo gay. No son de mi gusto, pero entiendo el mensaje y lo respeto.

      Es fácil de comprender, si cambias el escenario:

      -Imagina que te echan de un parque porque le estás dando un beso de tornillo a tu novio, que te acaba de pedir en matrimonio. ¿No te darían ganas de reunir a tus amigos para organizar una "besada" pública en dicho parque?

      -Imagina que al renovar tu contrato de trabajo, hay un apartado nuevo en el que se te exige ir vestida "con decoro", a saber: la falda que llegue al menos 10 cm por debajo de las rodillas y los hombros cubiertos. Por supuesto, en el contrato de los hombres no se estipula ninguna norma de ese tipo. Imagina que cuestionas estas exigencias y tu jefe te contesta "que a la oficina se va a trabajar, no a buscar marido". ¿No te darían ganas de reunir a todas tus compañeras para presentaros al día siguiente todas "enminifaldadas" para dar por saco al machista de tu jefe?

      Los cambios son lentos, la sociedad se resiste. Y a veces vienen bien actos de desafío un poco exagerados para llamar la atención y normalizar la situación que se está reivindicando. Como los movimientos por los Derechos Civiles que protagonizó la comunidad negra norteamericana hace tan sólo 60 años.

      Me dirás que no es comparable. No sé, tal vez estoy rizando el rizo demasiado. La falta de sueño crónica me pone así de "metafísica". Yo sólo me planteo estas cosas e intento mantener abierta la mente y sujeta la lengua cuando me tropiezo en la vida con actitudes que me chocan o me escandalizan a priori.

      De cualquier modo, como tú dices, no siempre estaremos de acuerdo y seguirás siendo bienvenida a mi blog. Un abrazo.

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    2. A la respuesta número 7
      He leído tu blog, la respuesta de Gema Lendoiro y tu respuesta a su respuesta y mando mi entrada a tu blog (desastremadre) y a éste (madrenohaymasqueuna).
      Yo creo que lo que decís ambas y lo que yo contaba no es incompatible, de lo que se trata es de tener un poco de sentido común y un cierto respeto por los demás. Por ejemplo, en el caso del ensayo del coro, la mamá cantante podría haber pedido a alguna de sus compañeras que se pusiera delante de ella y la tapara y haber dado el pecho tranquilamente, los chicos eran jovencitos y estaban muy cortados, y aunque se trate de algo hermoso y natural, a ellos les parecía estar violando la intimidad de la mamá-cantante, por eso prefirieron darse la vuelta. Por parte de ella fue una falta de respeto a sus compañeros que al cantar con los ojos al cielo forzaban la postura y se podían haber hecho daño. La prueba de que se podía hacer de otro modo, es que el día del estreno, se hizo de otro modo.
      Con respecto a la anécdota de la mujer que se puso a dar de mamar en la reunión, mira a mí eso me parece una provocación y, si vamos a eso, una falta de respeto al becario, que por serlo no se hubiera atrevido a lo mejor a protestar. Es posible que por las circunstancias de su entorno laboral esa provocación fuera necesaria: a lo mejor porque no se habían respetado sus derechos de madre (por ejemplo la hora de lactancia) pero SÍ que se trataba de una provocación.
      Con respecto a la abogada de la que hablas en tu blog, a la que su jefe presionó para ir a un juicio y le dio el pecho a su hijo unos minutos antes de entrar en la sala, llamo tu atención sobre varios hechos: 1) era abogada y conocedora de sus derechos pero dejó que su jefe la presionara 2) le dio el pecho antes de entrar en la sala, pero no se lo dio delante del juez, ni en pleno juicio 3) No nos cuentas lo que hizo con el niño mientras estaba en la sala (me imagino que la acompañaba alguien que se quedó con el niño).
      Y ese es el problema, que elegimos ser madres, que elegimos cuando, que elegimos dar o no el pecho, pero que no asumimos nunca del todo lo que elegimos; nos pasamos la vida intentando agradar, cumplir y conciliar cuando todo lo que nos rodea nos lo impide o por lo menos nos lo dificulta y digo yo, que ya está bien. Y de ello mi pregunta, ¿en serio, cuando nos vamos a poner de huelga?
      Afectuosamente,
      La Vizcondesa de Saint-Luc

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    3. Antes que nada, bienvenida a mi blog y gracias por compartir tu opinión. Lo de la cantante de Gospel me parece más una excentricidad que otra cosa. A quién se le ocurre ponerse a cantar fuerte con el bebé cogido al pecho...el susto que se pegaría el pobre, jeje.

      Es cierto que nos pasamos la vida intentando agradar a los demás, intentando conciliar entre lo que deseamos y lo que se espera de nosotras. Pero no creo que el problema sea que no asumimos lo que elegimos. Es que no se puede agradar a todo el mundo siempre, además de que el modo en que está organizada nuestra sociedad no nos lo pone nada fácil. En cuanto a la huelga...¿dónde hay que firmar? ;)
      Un abrazo.

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  3. Gema (madre no hay) más que una, blog yodona.com23 de octubre de 2012, 21:00

    Bueno, lo de que no duermas es un clásico y te entiendo. Respecto a tus ejemplos pues no lo veo pero porque yo no soy de esa naturaleza rebelde, es más, como dice mi amdre, tengo espíritu castrense, me gustan las normas. EL ejemplo de la ropa justamente lo tengo muy asumido porque estudié en una universidad donde esas reglas se aplicaban a rajatabla y se te prohibía entrar si ibas en tirantes o chanclas. Todos los ejemplos están muy bien y créeme si te digo que te entiendo cuando defiendes tus posturas. Sólo matizo las "provocaciones" que he visto con mis ojos y escuchado. Es más, en un blog muy conocido de la maternidad decía algo así como. "Estuve a punto de sacar la teta y darle alli mismo de mamar solo para joderla (a una señora)" Hombre, pues mira, no, esa no es la esencia de la lactancia. vamos, eso creo yo. Bueno, no me enrollo más. TE he seguido en twitter para poder estar al tanto de tus actualizaciones del blog. Mucho ánimo con el sueño, sé lo que es aunque yo lo solucioné durmiendo con ella. Beso

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    1. Totalmente de acuerdo contigo en que esa no debería ser la esencia de la lactancia. Ojalá algún día deje de ser un tema tan polémico. Un abrazo.

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  4. Pues antes de tener a B pensaba que me moriria de vergüenza con la lactancia, de hechp le pedimos a la familia que nos dejara a solas nada más salir del paritorio pero despuéS ¡si es lo más natural del mundo! yo le he dado el pecho donde ha sido menester, bares, restaurantes, parques, tanatorios y cuando la lleve a presentarla a los compañeros en el trabajo tb...pero en modo visita...no he leido el post que dices...pero en una reunión no lo haría,yo...en mi trabajo no se presta que ocurra eso...la verdad y somos un grupo muy majo, si pasara me imagino que lo podria llegar a entender...tb depende del tipo de reunión...¡no se!
    Siempre me la ha refanfiflado lo que opinasen algunos anti-teta que conozco...la que lo estaba haciendo bien dando el pecho a demanda era yo! y no ella con su recato y criticas...en fin!
    ahora me paso por el otro post!
    Bess

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    1. A mí me encantaría que me resbalara lo que dicen los demás, pero en el fondo me sigue afectando un poco, soy así de tonta. Cuando le cuento a la gente lo de la excedencia me pongo siempre a dar un montón de explicaciones, como si tuviera que justificarme...

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  5. A mi tambien me resulta ofensivo ese comentario, por lo despectivo y poco acorde con lo conciliador del post...la verdad. Dar el pecho nunca es una falta de respeto a nadie, y menos aún al hijo...me parece triste e hiriente...
    Besos

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    1. Es verdad, alguien dijo que era una falta de respeto hacia el niño. A cuadros me quedé.
      Gracias por pasarte a comentar y a ofrecerme tu comprensión. Sienta genial. Un abrazo.

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  6. Acabo de llegar a tu blog de casualidad, y ¡qué identificada me siento con tu post! Yo le doy la teta a mi hijo, por supuesto en casa y cuando salgo fuera también, ya sea en un parque, cafetería, etc... No pienso que haya que hacer alarde de ello, ni estar en contra o a favor, le doy y punto. Intento ser discreta, imagino que como la mayoría de las madres, y es cierto que alguna vez me ha parecido ver alguna mirada desconcertada o algo incómoda, pero en general nadie parece reparar mucho en ello y por supuesto nadie se ha quejado. Aunque si lo hicieran otro gallo cantaría, porque a mí que pisen mis derechos no me gusta, y los de mi hijo mucho menos; debe ser eso lo que pasa con esas madres que están en pie de guerra, como muy bien apuntaban en otro comentario. Un saludo y encantada de conocer tu espacio, volveré de visita.

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    1. Totalmente de acuerdo, cuando nos pisan los derechos (sobre todo los de nuestros niños) es cuando se despierta ese puntito rebelde que todas, en el fondo, tenemos. Serán las hormonas...jeje.
      Bienvenida, vuelve siempre que quieras. Un abrazo

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  7. Jolines! ( por no pasarme con el taco) El niño tiene que comer, y al que no le guste que no mire. Hay gente en los restaurantes que da bastante reparo mirarles mientras comen y nadie dice nada. Las cosas hechas con naturalidad y respeto están bien hechas. Un beso

    http://lamadreninja.blogspot.com.es/

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    1. Pues eso digo yo. A mí me parece de mal gusto llevar chándal con tacones y no me meto con nadie, jejeje.

      Gracias por comentar. Besos.

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  8. En lo único en lo que no estoy deacuerdo contigo es en el ambiente en casa. A la Rana le doy la teta en el sofá, esté Walking Dead como la F1, de pie en la cocina, haciendo pis en el wáter... Donde se encarte. Y en la calle me saco mi teta y santas pascuas, porque yo sí considero que es tan natural como la que le da un yogurt delante de otros 6 matrimonios.

    No me habléis de pedir respeto y luego censúreis!

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    1. Jajaja, esa idílica situación es prácticamente imposible en casa desastre. Sí, ya, con las tareas hechas...me mondo.

      Mi intención era darle a ese párrafo un cierto tono irónico. Yo también le doy donde puedo, muchas veces mientras contesto comentarios en el blog. ;P

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    2. Perdona, no quería ser tan dogmática ni tan borde ni tan cortante. Pero es que me ha molestado mucho cómo en el blog piden respeto y acaban criticando a morir.

      Al principio en el Hospital a mí también me daba vergüenza que se me viera pero un mes de "Método Canguro" hizo que se me acaba la mitad. Ahí no es que se te vea un poco el pecho: se te ve hasta el piercing porque te abren una especie de camiseta-palabra-de-honor para meterte al bebé.

      Yo siempre lo hago con naturalidad: me subo mi camiseta (no me saco la teta entera por arriba, eso me da más cosilla...y más frío) y me la engancho. Y entre la camiseta por encima y la cabeza de la niña, no hay nada que ver.

      Pero...¡ay de la que me pida alguna vez que "me cubra el pecho con una gasita"! Ésa se lleva chorreón de leche en los morros ;)

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  9. Hola desastremadre! Me encanta tu post!! No soy madre pero me ha llegado! Asi que ole! No podría estar más deacuerdo! Un abrazo!

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