martes, 6 de noviembre de 2012

Juanito y Vivaldi


A mi Juanito siempre le ha gustado la música. Desde que empezó a ponerse de pie, ya bailaba cuando escuchaba alguna canción que le gustara. Como el "Hockey Pockey" del canal BabyTV. Agarrado a la silla o a otro mueble, dejaba los pies fijos y subía y bajaba el culo, como haciendo sentadillas. La primera vez que lo hizo delante de mis suegros le aplaudieron entusiasmados; casi le hacen la ola. Así que el niño se pone a bailar siempre que tiene público agradecido. Que es casi siempre.

Cuando ya se soltó a andar incorporó un nuevo paso: el movimiento de girar el tronco, con los brazos extendidos, como quien hace ejercicios de cintura (¿será que va para monitor de aerobic?).

También tiene un pianillo eléctrico con multitud de melodías ritmosas grabadas. Es uno de sus juguetes favoritos. Va pasando de una a otra y bailando las que le gustan con su sonrisilla pícara plantada en la cara.

Los cantajuegos, por supuesto, le encantan. Como a todos los niños. Y nosotros estamos hasta las narices del "tallarín" y del "burrito Pepe". Como todos los padres.

Pero nuestro último descubrimiento ha sido la música clásica. Cuando vamos en coche a la ciudad tenemos una hora de trayecto. Lagorda, por suerte, se queda frita al minuto de ponernos en marcha. Pero Juanito no siempre se duerme, así que va escuchando la radio con nosotros. El otro día pusimos un CD de música barroca que tenía mi Santovarón por ahí y ¡oh, sorpresa!, al niño le encantó. Cuando acabó la primera canción empezó a decir: máh, máh (léase más, más en andaluz de niño de 20 meses).

Pero la sorpresa mayor estaba por venir. Cuando empezó a sonar el primer movimiento del Invierno de Vivaldi, Juanito se volvió loco. Empezó a mover la mano como un poseso intentando llevar el ritmo, entusiasmado. Yo me partía de risa, mientras sacaba presta el móvil del bolso para inmortalizar el momento. Al minuto ya había wasapeado el genial vídeo a toda la familia, para divertimento general.

Las abuelas ya han sentenciado que este niño “tiene mucho talento” y coinciden en que el niño va para director de orquesta, “por lo menos”.  Y que qué estoy esperando para matricularlo en el conservatorio.


Aquí podéis escuchar el fragmento del que estoy hablando. En cuanto la reconoce, Juanito se queda muy quieto y pasa el primer minuto atento, con su manita levantada en el aire, preparada... hasta que al llegar al minuto 1'15'' se desata la pasión.


 ¿El problema? que ahora no quiere escuchar nada más.  

3 comentarios:

  1. Pues porque no te ha dado por escenificar El Moldava de Smetana! Yo les cuento a mis niños que es un barquito que va por un río y, de pronto, viene una tormenta que quiere hundir el barco. Lo prefieren al "achupego", no te digo más ...

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    1. jajaja, ya veo que no es tan raro. En cuanto a tu escenificación, me parece un modo estupendo de escuchar música juntos. Me la apunto.

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  2. Oye, pues que bien. A mi me están maldiciendo que si tengo una niña me saldrá "beliver", así que lo de Juanito me parece de un exquisito gusto.

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