viernes, 9 de noviembre de 2012

Mis pequeños desastres


Mi sobrenombre bloguero no está elegido al azar. No señor. Los desastres domésticos y yo somos viejos amigos. Aunque ya cada vez me suceden menos. Sobre todo desde que convencí a mi Santovarón de que contratáramos ayuda doméstica, más conocida por esta casa como LaChari. Sólo viene unas horillas a la semana, pero oye, nos ha arreglado de un plumazo de plumero la mitad de los problemas conyugales que teníamos.

A lo que iba. Que a mí lo de ser ama de casa… como que no se me da bien. Por ejemplo, algo tan sencillo como hacer un bizcocho. Cuando estaba pensando en comenzar el blog, mi Santovarón me sugirió con un poco de sorna que me llamara mamá bizcocho.  

Me explico: no sé por qué extraña razón un día, estando embarazada de 8 meses, me dio por empezar a hacer bizcochos. Vale, uno de los motivos es que me gustaba comérmelos después. Además, que los podía hacer a mi gusto; es decir, con mucho chocolate.

El caso es que no me salían. Mira que la receta era la del yogur, que más sencilla no puede ser. Pues nada, no me salían. Al principio subían bien, pero cuando apagaba el horno se bajaban y se quedaban hechos un plomo, una masa cruda incomestible que acababa en la basura. Bueno, sí que me comía la parte del chocolate, que no lo iba a tirar. Y como aquí servidora tiene su poquillo de amor propio, cada día hacía un nuevo intento. Lo probé todo: menos temperatura, más temperatura, más tiempo, batir las claras a punto de nieve… pero nada. Hasta que un día, después de haber agotado cantidades ingentes de huevos, azúcar, yogures y la santa paciencia de mi Santovarón, caí en la cuenta de que no les estaba echando levadura. 



PD: Por cierto, la tarde que me puse de parto estaba terminando un bizcocho. Ese sí que salió bien, estaba muy rico. Pude probarlo al día siguiente, con mi gorda ya en brazos. 

12 comentarios:

  1. jajajaja qué grande!! En tu caso, batiendo huevos se aprende a capar ^^
    Sabes hacer bizcochos, nos tenías engañados!!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Uf, la de huevos que han acabado en la basura por mi despiste... ,pero ¿y la anécdota tan simpática que podré contar a mis hijos?

      Eliminar
  2. oye pues el bizcocho tiene una pinta ole! yo lo tengo en pendientes que tambien tengo la receta del yogur y me apetece intentarlo...
    en fin! si me sale una foto la mitad que ese lo publico!
    Besos

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. La receta del yogur es facil no, facilísima, ya verás. La foto es de hace poco, después de "aprender" por fin, jeje.

      Eliminar
  3. Jajajajajaja, ay que me parto... tía, ¡Eres una crack!
    A mi me pasan cosas como esas evridei! Soy un caos de ser viviente, y ahora con gordito a bordo me lo apunto todo por que sufro en silencio por si se me olvidan algunas de las cientocincuentaydos cosas con las salimos a la calle o vamos a algún lado... me siento nómada! Juas! :P
    Un abrazo!!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Es que es imposible acordarse de echar tooodo lo necesario en el bolso. Yo siempre me olvido de algo, si no es el pañal es el babero o la muda de repuesto. Y menos mal que la teta la llevo puesta, que si no...jeje.
      Un abrazo.

      Eliminar
  4. Yo,, cada vez que un bizcocho me sale mal le echo la culpa al horno. No me lo puedo comer pero tampoco pierdo autoestima :-D

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Yo también culpaba al horno al principio, pero después de tantos fracasos seguidos ya no colaba...
      Bienvenida a mi blog.

      Eliminar
  5. Juajujaujauja! bueno, todo el mundo sabe que las embarazadas tienen la cabeza un poco de chorlito, no? ujaujauua!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Esa es otra excusa estupenda. Aunque en mi caso no era excusa, yo tenía las neuronas borrachas de progesterona. Tenías que ver las caras que me ponía mi Santovarón cuando se encontraba el colacao guardado en el frigorífico, por poner un ejemplo ;P

      Eliminar
  6. Hola guapa! Soy Mila, tu nueva seguidora. Llegué a tu blog navegando por otros y aquí me quedo :)
    Me ha hecho mucha gracia la historia, pero mira, por lo menos sabes hacer bizcochos jejeje!!! Es que yo para la cocina no he nacido, si no se me quema el agua es por milagro, felizmente a mi marido le gusta cocinar!!!
    Besos!

    http://aprendiendoasermama-milaymateo.blogspot.com

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Quemar el agua, qué bueno. Me consuela que mi torpeza para la cocina no sea tan rara como temía.
      ¡Bienvenida a mi blog y gracias por comentar!

      Eliminar