jueves, 20 de diciembre de 2012

¿Cuándo llevar a mi hijo a la guardería?


Esta es una pregunta que me llevo haciendo varios meses.

Como con tantas cosas, antes de ser madre tenía unas opiniones sobre crianza. Opiniones procedentes de la cultura popular, de lo que había oído a familiares, conocidos… Estas opiniones cambiaron después de ser madre. Cambiaron con la lectura de libros y recomendaciones de pediatras, psicólogos, educadores… y volvieron a cambiar con el día a día, con la experiencia.

Así que, hace 3 años, si me hubieras hecho esta pregunta te habría respondido:

-No sé, cuando empiecen a andar, con uno o dos añillos, para que sociabilicen, para que se despabilen y no estén muy "enmadrados".

Todos los tópicos, vamos.

Después de nacer Juanito leí algunos artículos de especialistas en desarrollo infantil. Aprendí un poquito sobre el desarrollo emocional del bebé. Los conceptos vínculo seguro y teoría del apego dejaron de sonarme a chino… 

Si me hubieras preguntado entonces, te habría contestado:

-Bueno, las guarderías están bien, y cada niño es distinto, claro. Pero yo creo que un niño tan pequeño está mejor al cuidado de su madre.

Pero ahora, con la experiencia, tras el duro día a día de la maternidad, con Juanito a punto de cumplir los dos años, activo e inquieto, testarudo como él solo, que me pilla barraqueras prácticamente a diario, un día porque quiere ver por enésima vez un capítulo de Caillou, otro día porque se niega a comer otra cosa que no sea queso… 

Si me preguntaras ahora te diría:

-Mira, no sé. Yo tenía intención de cuidarlo en casa mientras estuviera de excedencia. Y sigo creyendo que un niño tan pequeño está mejor al cuidado de su madre… pero claro, al cuidado de una madre equilibrada y feliz. 

No una madre desquiciada, que no da abasto y que se siente incapaz. Incapaz de hacer que el niño tenga una dieta medianamente variada, incapaz de que el niño tenga una rutina. Incapaz de que el niño salga un poco de casa y juegue y “fogue”. Porque cuando he intentado salir con los dos, la mitad de las veces acabo al borde del infarto, corriendo y gritando detrás de él y jurando a quien me quisiera oír que "¡nunca más salgo con los dos yo sola!".

Y además de incapaz me siento "malamadre". Porque está en una edad complicada y se pasa el día llorando. Cuando no es porque quiere ver Caillou es porque no quiere comer, o no quiere dormir, o directamente se levanta con el pie izquierdo y llora por todo. Tengo la impresión de que no hago nada a derechas. Y me siento más malamadre aún porque, a pesar de todo, lo que “ansío” es pasar un ratito (o una tarde mejor) sin niños, disfrutar de libertad, de soledad, de silencio. Ah, el silencio...

Por eso me estoy replanteando la opción de la guardería. Escuela infantil, perdón, no se me ofendan los docentes.  

Me pregunto si yo estoy satisfaciendo las necesidades de juego y estímulo que necesita, si la casa se le estará quedando pequeña, si le vendría bien la “rutina” que impone una guardería, si comería mejor allí. Además, está empezando a mostrar cierto interés en jugar con otros niños, así que también me pregunto si está preparado para "sociabilizar", si le sentaría bien pasar unas horas con otros niños. Si me sentaría bien a mí…

4 comentarios:

  1. Como tú cambié de opinión tras la maternidad,pero donde manda patrón no manda marinero y no pude (y en el fondo tampoco quise) pedir excedencia.
    La 1º semana fue horrible, pero después te haces y día tras día le vas viendo bien, feliz, integrada.Con rutinas. las mañanas que salgo de trabajar y por tanto ella esta en la guarde, me las dedico a mi misma a pesar del cansancio y estoy feliz dedicandole todo el tiempo que tengo, siendo tiempo "de calidad" llamemos y no de "desborde" aunque todo lo que tu cuentas tb me ha pasado a mi...asi que hagas lo que hagas lo harás bien!
    Besos

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    1. Muchas gracias, Uma. Me acuerdo cuando le dabas vueltas al tema guardería en tu blog, y me animó mucho que contaras que tu niña estaba tan adaptada y feliz. Historias como esa me animan. Y tienes razón, cuando los padres estamos descansados, el tiempo que pasamos con ellos se disfruta más. Un abrazo.

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  2. Pues das qué pensar, sí. La verdad es que no hay como verse en el caso, porque las ideas que una se hace a priori luego suelen cambiar mucho. Yo hoy por hoy no tengo pensado tirar de guardería por ahora porque nos apañamos, pero todo será ver cómo nos vamos adaptando. Lo importante es conocer las opciones que uno tiene y sopesar los pros y los contras, y en base a ello tomar decisiones. Y seguro que, sea la que sea, será la decisión acertada, aunque las madres siempre tengamos miedo de estarnos equivocando a cada paso.
    Un saludo!

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    1. Pues sí, al final todos vamos adaptando nuestras ideas sobre crianza a la situación, que cada familia y cada niño es un mundo.
      Gracias por comentar,
      Un abrazo.

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