viernes, 4 de octubre de 2013

Me compensa

Esta mañana volvía a casa en el tren, relajada, pensando en mis cosas después de una guardia ajetreada, y no he podido evitar autocompadecerme un poquito. 

Porque hace unos años podía dedicar este día a dormir, a vegetar en el sofá viendo series, o incluso a irme de compras. Esto último no lo recomiendo, por cierto, porque con el cansancio y la somnolencia acabas comprando mucho y raro. Y te puede pasar que al día siguiente, con las neuronas ya descansadas, saques las cosas de las bolsas, te horrorices y después te preguntes "¿pero en qué estaba pensando?".

Pero bueno, a lo que iba, que ahora que tengo dos niños en casa y un marido que me mira mal si me tiro en el sofá en lugar de ayudar un poco, pues nada, que se acabó el saliente descansado. 

Y ahí estaba yo, lloriqueando como una tonta porque echaba de menos las comodidades de mi vida pre-hijos, cuando ha llegado la compensación. La primera de mi gorda, que en cuanto he abierto la puerta se me ha lanzado a los brazos (a las tetas, más bien, pero me gusta creer que me quiere por algo más que mi cuerpo... ;P ). Y la compensación definitiva, la que me ha terminado de dar el subidón de felicidad, la sonrisa de Juanito cuando lo he recogido en la guardería. Estaba en el otro extremo de la sala jugando y, cuando me ha visto a mí (siempre lo recoge su padre) se le ha iluminado la cara y ha corrido a recibirme con un abrazo. Y me ha mirado como si yo fuera lo más maravilloso del mundo. 

Que le den a las comodidades sin-hijos. Las cosas buenas de la maternidad, por suerte, compensan con creces.

domingo, 28 de julio de 2013

Historias de mastitis.

Ahora que estoy rotando en la eco de mama pasan por mis manos, muy de refilón, algunas historias de lactancias.

El otro día le hice a una chica un control por una mastitis complicada. Ya no se veía absceso, pero me contaba la chica que aún le dolía y le supuraba por donde le hicieron el drenaje. Hablando con ella, me contó que todo empezó cuando destetó a su niña, que ya tenía un añito.

-Me dieron las pastillas, pero se me hincharon mucho mucho los pechos. Me dolía un montón. Y luego ya me dio la fiebre.
-Pero ¿no te sacaste nada de leche?- le pregunté yo.
-Pues no.

No quise indagar más porque no vi a la chica muy receptiva y tampoco sé cómo se hace el destete con pastillas. Pero me pareció que esta chica había tenido una mastitis brutal a consecuencia de una ingurgitación no tratada. Una faena, vamos.

No sé los motivos que la llevaron a destetar así a las bravas, y tampoco sé si en el centro de salud le aconsejaron que no se sacara nada de leche o es que ella fue así de bruta. Pero historias como ésta las escucho con relativa frecuencia, y son un ejemplo de lo poco que sabemos de lactancia en general.

Otro ejemplo. Hace casi un mes llegó otra chica. La mandaban porque se palpaba un nódulo. Estaba dando el pecho también a una niña de alrededor de un año.

-Ya no me noto el bulto- me dijo- parece que al final era una mastitis. Es que no sabía que había que hacerse masaje, me lo dijo una amiga. Y al final, con el masaje y los antibióticos se me ha quitado.
-Me alegro.
-Pero ya estoy preocupada, porque es la segunda que tengo.
-No te agobies, es más frecuente de lo que parece. ¿Te han hecho cultivo de leche?
-...mmm, no.
-Pues si te diera otra vez, pídele a tu médico que te lo haga.
-Bueno, es que mi ginecóloga me ha dicho que si me da otra vez, ya voy a tener que destetar.

Aquí hablé antes de pensar, con la sangre caliente empujando mis palabras.

-Pues eso NO es así.

Se me quedó mirando. Igual que mi compañero, que estaba sentado a mi lado (me temo que la fama de loca de la teta ya no me la quita nadie...) 

Pero es que no lo pude evitar, porque estas cosas me tocan la moral. Después intenté moderar mi argumento.

-Lo que quiero decir es que no es la única opción. Si las mastitis no están complicadas, ni son por algún bicho raro, no tienes por qué. Otra cosa es que tú quieras destetar, claro, porque estés cansada o molesta.
-Bueno, yo no quiero destetar.
-Pues entonces no es imprescindible que destetes. Mira, aquí cerca hay un grupo de lactancia. Esta es su dirección. Pásate por allí, que son muy apañadas y te pueden informar mejor.


Después me arrepentí un poco del rollo que le había soltado. Porque no era el sitio y el momento. Y porque nuestra relación con los ginecólogos es muy buena y tengo miedo de lo que esta chica le pueda decir a su gine cuando vaya con los resultados. Espero no haberme buscado un problema. 

En fin, que me temo que los problemas de lactancia siguen un poco huérfanos en el sistema público de salud. O te toca un profesional que sepa del tema o te toca buscarte la vida. Una pena. 

jueves, 25 de julio de 2013

Sin tiempo.

Llevo ya un mes trabajando. 

Y no paro. Entre las guardias, los niños y las malas noches, no saco apenas tiempo para conectarme un ratico a la blogosfera. Me apena tener el blog abandonado, porque hay muchas cosas de las que me gustaría hablar, muchas anécdotas que me gustaría contar. Mis niños están creciendo, estamos viviendo nuevas experiencias y cosas bonitas que me gustaría dejar por escrito. Para no olvidarlas, para recordarlas cuando pasen los años o cuando tengamos una mala racha. También tengo muchas reflexiones que me gustaría compartir, escuchar qué pensáis otras madres, desahogarme... 

En fin. Que me gustaría escribir por esos mismos motivos por los que abrí el blog. Pero que no me da la vida. No me da. 

Intentaré pasar por aquí de vez en cuando a dejar al menos algunos retazos de las cosas que me bullen por la cabeza. Intentaré también visitar de vez en cuando otros blogs y saludar.

Entretanto, feliz verano. 

martes, 23 de julio de 2013

Convulsión febril.

Mi gorda nos dio un buen susto hace unos días.

Aprovechó que yo tenía guardia para empezar a ponerse malilla, con fiebre y decaimiento general. A la mañana siguiente, cuando llegué a casa, me la encontré algo peor, seguía con fiebre y estaba penosilla. 

Recuerdo que acababa de cogerla en brazos y de tomarle la temperatura: 38,5ºC. Como además estaba quejosa, le pedí a mi Santo que me preparara un chute de apiretal. Pero antes de llegar a dárselo la niña hizo como un espasmo generalizado.

“Dios mío, va a convulsionar” pensé. Pero entonces, de repente, se quedó flácida. Tenía la cabeza echada hacia atrás y los ojos desviados hacia un lado. Y no reaccionaba. 

No me miraba. No respondía a mis llamadas. Y, durante unos segundos de angustia, me pareció que no respiraba.

Me asusté mucho y le dije a mi marido que llamara al 112. 

Por suerte, para cuando llegó la ambulancia, la niña empezó a reaccionar. Vomitó y acto seguido se echó a llorar. Del alivio de verla llorar y respirar y mirarme de nuevo, a punto estuve de ponerme a llorar yo también.

Al llegar a urgencias nos atendieron muy bien. Nos tuvieron en observación durante unas horas. Tras bajarle la fiebre, la niña se puso como una pera, a echarme risas y buscar juego. Cuando la vi sonreír así, de nuevo me dieron ganas de echarme a llorar.

La pediatra me tranquilizó también. Por lo que yo le explicaba, le parecía una crisis convulsiva febril típica. Probablemente había durado sólo segundos, y el resto del tiempo fue el estado postcrítico.

“Ah, el estado postcrítico, claro”. Poco a poco, mis conocimientos de medicina volvían a mí.

-Probablemente la dificultad respiratoria que le has notado ha sido porque tenías a la niña boca arriba- me explicó la pediatra.
-Pues sí, la tenía boca arriba.
-Bueno, es que con la relajación muscular la lengua se va hacia atrás. Durante el período poscrítico hay que ponerla de lado y mantener la calma.

“De lado. Claro. Pero qué torpe soy. Dios, deberían quitarme el título”.

-Vaya, entonces me he pasado de histérica, ¿no?. Es que al ver que no respiraba me he agobiado y pensaba que estaba haciendo un broncoespasmo o algo. Vamos, que si llego a tener adrenalina en casa se la pongo, jejeje... 

...al ver que la pediatra empezaba a mirarme un poco raro, hice un último intento de no parecer una loca:

-...ejem, estooo, es que estaba nerviosa, no pensaba con claridad...
-Vale, vale. No te agobies, es que las crisis convulsivas asustan mucho. Es normal.

Sí, ya, normal. Lo que es normal es que las madres seamos un poco (o un mucho) histéricas. Da igual a qué te dediques, o que sepas un poquillo de medicina. Cuando se trata de tu bebé, nada te libra de alarmarte, agobiarte y movilizar un helicóptero si hace falta...

miércoles, 19 de junio de 2013

Cómo no ser un padre ÑOÑO.

"Post no patrocinado que si gano será bien remunerado. Ata Arróspide regala su libro dedicado a quién le haga la crítica más demoledora y divertida. Con un par."

La desmadrosa ha organizado un concurso. Consiste en hacer una crítica "destructiva" de un capítulo de este libro: 



Como la marca me gusta (Juanito tiene varias camisetas), criticar también me gusta, (sobre todo desde el anonimato, jejeje), y ganar una de las chequeras que se sortean me gustaría aún más, pues me he animado. Aquí os dejo mi crítica:


Estimado escritor, siento decirte que eres un ñoño. Un ÑO-ÑO. Un ñoño encubierto, que va por la vida dándoselas de Noñoño, presumiendo con los colegas en plan: “eh, tío, mira qué moderno soy, que no visto a mis hijos de color pastel ni con trajecitos de piqué. Soy un padre Noñoño, ¿a que molo?”

Pues no, no molas.

Porque en el fondo eres un ñoño encubierto. Te haces el Noñoño para sorprender, romper y vender. Pero amigo, la ñoñería no está sólo en el vestir. Y por muchas camisetas chulas que le pongas a tu niño (porque las camisetas son chulas, eso sí) se te nota la ñoñería. ¿Que por qué digo esto? Te puedo dar unas cuantas razones:

1. ¿Qué clase de persona evita usar la palabra CAGAR? No me digas, seguro que también eres de los que no se tiran pedos delante de su mujer. Ñoño.

2. ¿Que el baño es un refugio secreto para descansar de los niños? ¡Jajajajajajajajajajajajajajajajajaja! Ayy, espera que tome aire…ya puedo seguir:

¡JAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJA!

3. ¿Que intentemos evitar cagar con el niño en brazos? Te estás delatando tú solico. Esto es un consejo para ser padres Ñoños. O para padres imaginarios. Porque en el mundo real, muchas veces no nos queda más remedio que usar el baño con el niño observando.

Y cuando eres un verdadero padre Noñoño, hasta puede tener su gracia. Por ejemplo, cuando mi marido va al baño, el niño se suele ir detrás. A observar cómo planta un pino. El padre le pone caras de estreñido y el niño le imita. Y se echan unas risas. Eso sí es ser Noñoño.

¿Sigo? Mejor lo dejamos así, que no quiero avergonzarte más. Suerte con el libro, pero a mí no me engañas. Ñoño, más que ñoño.

domingo, 16 de junio de 2013

Diario de Lagorda: Feliz cumpleaños.

Esta semana mi pequeña ha cumplido un año. Su primer cumpleaños. El primer aniversario de aquel parto que tanto me gusta recordar. 




Ha sido un año de intimidad y mimos, de crianza "a demanda". Un año de ilusión y muchas primeras veces. Nuestro primer año como familia de cuatro. Un año de adaptación, cansancio, falta de sueño y... más falta de sueño. ¿Se puede morir de "falta de sueño crónica"?

No hemos hecho grandes celebraciones. No ha habido decoración, temática, ni otras historias. Sólo la familia, regalos y una tarta. Bueno, varias tartas. Porque tenemos a la familia un poco repartida y lo hemos celebrado dos veces. Y porque me gusta hacer tartas. He aprendido estas semanas y me salen ricas. No es que sean nada del otro mundo, qué va, son muy básicas: una plancha de bizcocho, crema pastelera, otra plancha de bizcocho y chocolate por encima. Mucho chocolate. Y una vela.

La niña ha estrenado el año echándose a andar. Llevaba ya algo más de una semana dando pasitos de la mano y, de vez en cuando, algún pasito suelto ella sola. Pero al día siguiente de cumplir el año, se ha envalentonado del todo y se ha soltado a caminar sola. Un poco tambaleante, eso sí. Su frente, con dos chichones, es muestra de ello. 

Juanito ha aprendido a cantar el cumpleaños feliz y se lo ha cantado varias veces durante toda la semana. Como en esta casa somos muy bilingües, mi Santovarón le estaba enseñando a cantarlo en inglés. Pero como en esta casa también somos un poquillo catetos, al final se ha quedado en una versión mixta, también conocida como "Cumpleaños tu yuuuu". La niña mientras daba palmas, con una sonrisa de oreja a oreja. Y cuando terminaba la canción, aplaudían los dos. Más bonicos... 

miércoles, 12 de junio de 2013

El 8J: envidia envidiosa

Estos días las historias de mi blogroll tienen un tema estrella: el 8J, la megadesvirtualización bloguera, el evento del año.

Tiene pinta de haber sido la leche. Llevo un rato leyendo las experiencias de otros blogueros conocidos y me da envidia envidiosa de no haber podido vivir esta experiencia desvirtualizadora. 

Miento. En realidad, aunque hubiera podido, creo que no hubiera ido. Soy muy tímida y... tantas blogueras juntas, muchas de ellas blogstars, intimida. Intimida un montón. Tal vez para la próxima me atreva... si es que sigo por aquí, que tengo el mundo bloguero muy abandonado. 


martes, 21 de mayo de 2013

"Silencio. Mujer pariendo, bebé naciendo"

Esta semana es la Semana mundial del parto respetado. Este es un tema que me apasiona. Un tema que me ha hecho reflexionar, leer, debatir, y que me ha cambiado como paciente y como médico. Ha sido un viaje de concienciación, de aprender a ponerme en el lugar del otro, de alejarme de mi antiguo yo médico y escuchar a mi yo "paciente". Y de volver a un yo médico nuevo y distinto, más humano. 

Porque no sólo se debe reclamar que los partos sean informados y respetados. Es que toda la práctica médica debería serlo. Por ley. La Ley de Autonomía del Paciente. Esa ley que lleva tantos años vigente, pero que tantos médicos y pacientes nos saltamos a la torera. Porque no sólo hace falta un cambio en la asistencia al parto en este país. Hace falta un cambio en el modo de entender la medicina. Hace falta que abandonemos la medicina paternalista o defensiva y encontremos una medicina de diálogo, información, transparencia y respeto mutuo. 

Pero bueno, que me lío. Yo quería contar qué entiendo por un parto respetado. Un parto respetado no consiste en respetar los caprichos o gustos de cada madre, no. Para mí un parto respetado consiste en respetar la fisiología natural del parto mientras vaya bien, y sólo intervenir con fármacos, cortes, instrumentos o cirugías cuando sea estrictamente necesario. "Primum non nocere". 

Porque se ha demostrado que estas intervenciones médicas pueden tener más efectos perjudiciales de los que se creía. La oxitocina sintética,  la epidural, la episiotomía, la posición de litotomía... son rutinas que deben limitarse a los casos indicados. El intentar volver un poco al "parto natural" no es moda ni capricho. Es intentar recuperar prácticas beneficiosas y desechar las que no sirven, es intentar mejorar la salud de las madres y los niños. Y, por supuesto, mejorar la satisfacción de las madres y humanizar el parto, darle la dignidad que merece. 

También creo que un parto respetado es respetar la Ley de Autonomía del paciente. Informar, dar opciones, aconsejar y respetar la decisión del paciente. Si un paciente me dice que no le corte, no le puedo cortar. Si un paciente me dice "no quiero que estos estudiantes vean mi vagina", no le puedo obligar. Es dueño de su cuerpo y su intimidad. Eso está por encima de mi opinión médica o de la enseñanza de la medicina. Es cierto que en un parto también está la seguridad del bebé, pero mientras esa seguridad no esté en riesgo no puedo actuar en contra de los deseos de la madre. 

Y yo no creo que los ginesaurios sean todos malos profesionales. Algunos son médicos que tratan a diario con enfermedades muy serias, de modo que a todo esto no le dan importancia. Otros son médicos en formación que ni siquiera saben que la evidencia actual recomienda hacer las cosas de otro modo. Algunos son personas inseguras que temen al cambio. Otros son médicos con el ego muy grande que se sienten cuestionados. Muchos son profesionales que no se han actualizado aún, porque no han tenido tiempo o porque su ambiente se lo dificulta. Y otros no se actualizan porque no tienen ganas, pues es más cómodo seguir haciendo lo que ya saben, lo de siempre. 

Mi ginecóloga me echaba en cara que no podíamos ir llenándonos la boca con el "quiero un parto natural" y luego todas acudir al hospital con las primeras contracciones, con prisas y nervios, pidiendo la epidural, pidiendo que nos hagan algo, que se acabe ya, que nos saquen al niño... Y en parte tiene razón, las madres somos las primeras que tenemos recuperar nuestros partos. Formarnos un poco, saber qué queremos, qué podemos esperar, qué podemos exigir. Pero sin enfrentamientos, sin exigir imposibles, sin criminalizar a los sanitarios y sin dejar de escucharlos. Hablar, dialogar, consensuar. No sólo hace falta un cambio en los hospitales y sanitarios, sobre todo hace falta un cambio en la sociedad. Porque mientras sigamos viendo programas tipo Baby Boom o partos como el de este corto y pensando que esta es la asistencia al parto normal, esperable y "buena", estamos lejos del cambio. 








lunes, 20 de mayo de 2013

Bailar el aro


El otro día estuve hablando de ejercicios para reducir la barriga posparto y me olvidé de uno que me recomendó una amiga antes de dar a luz. Se trata de bailar el aro. 


Es un modo divertido y poco sufrido de trabajar la cintura, que además no perjudica el suelo pélvico. Y por lo que he leído por ahí, 10 minutos al día es el equivalente a correr un kilómetro o pedalear durante media hora.  

BENEFICIOS DEL HULA-HOOP
Fortalece la cintura
Tonifica las musculatura abdominal y de la cintura
Flexibiliza y fortalece los músculos de la espalda y mejora la estructura ósea
Mejora la postura
Desarrolla la concentración y el equilibrio
Ayuda a eliminar la concentración de grasa
Evita la retención de líquido.

Eso sí, tiene que ser grande (que te llegue a la cadera) y con peso suficiente para poder bailarlo con facilidad. Yo me lo compré en Decathlon, con mucha ilusión (que rima con Decathlon) y buenos propósitos. A mi Juanito le encantaba verme girarlo, pero creedme, bailarlo en la misma habitación por la que correteaba el niño era un deporte de riesgo. Así que después de (casi) darle en la cabeza un par de veces, de que se me pasara la emoción de la novedad, y de que nunca encontrara el espacio y el momento para usarlo, reconozco que el aro acabó en el fondo del armario.

Pero bueno, ahí está. Lo mismo lo rescato para la operación bikini y busco 10 minutillos al día. Sólo son 10 minutillos... y claro, un espacio amplio y libre de niños.

jueves, 16 de mayo de 2013

Barrigafofa postparto

Estaba yo el otro día leyendo un post sobre la barriga posparto y me dio por pensar en mi barriga. Barrigafofa que la llamo ahora. Y me he agobiado un poco ante la expectativa de tener que ponerme un bikini este verano. La verdad es que después de 10 meses de ejercicio regular (de vez en cuando, más bien), mi barriga se ha aplanado considerablemente. Nunca será la que era, porque la piel se ha quedado fláccida (pellejuda para entendernos) y mi ombligo parece "roto". Pero bueno, no está tan mal. Además, que ya me acomplejo menos con estas cosas. Estoy aprendiendo a querer a mi nuevo ombligo feo y hundido. No me queda otra. Bueno, sí, entrar a un quirófano a hacerme una abdominoplastia. Pero paso. Prefiero intentar reeducarme para aprender a sentirme guapa, deseable y feliz así. Operación "tengo cuerpo de madre y también es bonito" vs la clásica operación bikini. 

El caso es que me puse a buscar y navegar y leer aquí y allá... y me entero en una web especializada de que existe una alternativa a los abdominales convencionales más efectiva para aplanar el abdomen y que no perjudica el suelo pélvico. Es más, es que si después del parto se te han quedado los rectos anteriores demasiado separados (diastasis de rectos se llama), estos ejercicios abdominales te pueden ayudar a reducirla. 


Podéis leer de qué va todo esto aquí

Los ejercicios de los que más habla la autora son unos llamados abdominales hipopresivos. Los he probado y no me convencen. Eso de hacerlos en apnea no me mola nada... hasta me mareé un poco. Me gustaron más otros, los que trabajan el trasverso del abdomen. Son ejercicios similares a los hipopresivos, pero sin aguantar la respiración. Puede parecer complicado, pero al final es como una especie de versión elaborada del clásico meter barriga todo lo que puedas. Ja, ¡pues anda que no he hecho yo ejercicios de estos en mi adolescencia cuando me ponía camiseta corta para salir! 

Y, por favor, si tenéis algún otro consejo o truco para mejorar mi barrigafofa, ¡será bienvenido!

lunes, 6 de mayo de 2013

La libertad de las madres

Hoy es el día de la madre. Mis niños, ayudados por su padre, han tenido el detalle de regalarme un libro que tenía muchas ganas de leer, el de Una mamá española en Alemania

Ya lo he empezado y me está gustando mucho. Algunos capítulos me sonaban del blog, aunque también cuenta cosas nuevas. Y te vuelves a reír con algunas historias, como la de las lentejas.  

También nos recuerda que Alemania no es tan estupenda para formar una familia como nos la venden aquí. La conciliación en Alemania no es mejor que en España. Vale, te pagan el 65% del sueldo por tu primer año de excedencia, eso está bien. Pero la escasez de guarderías o empleadas de hogar, junto con los horarios de los colegios, hacen incompatible la maternidad con un trabajo normal. Y que se te considere malamadre por querer trabajar en lugar de ejercer de madremaruja a tiempo completo tampoco ayuda. 

En España ocurre al contrario. Las marujas están mal vistas. El ideal de madre es aquella que combina su actividad laboral con el cuidado de sus hijos, sin descuidarse las mechas... y aún encuentra tiempo para tomarse un gin-tonic con las amigas.

¿Qué modelo es mejor, el español o el alemán? ¿Qué madre es mejor, la madre-maruja-abnegada o la madre-cuervo-gintonic?

Pues mi opinión es que ninguna. Ambos modelos de madre son opciones. Bueno, es que ni siquiera son modelos reales, son sólo etiquetas. Modelos de madre en realidad hay tantos como madres. Y me estoy cansando mucho de las etiquetas en esto de la maternidad, porque nos conducen a los bandos, a las discusiones y a las susceptibilidades absurdas. Como absurdo es, por ejemplo, que cuando yo hable de que dar el pecho me parece una experiencia hermosa me sienta obligada a aclarar, acto seguido, que eso no quiere decir que considere mala madre a la que no lo da. Pero bueno, ¿tan levantados están los ánimos? ¿es que no somos capaces ya de convivir y respetarnos? ¿de debatir con tranquilidad y tolerancia, de aceptar que pensamos diferente y tan amigas?

En Alemania les vendría bien tener guarderías con horarios más amplios. En España nos vendría bien ese 65% del sueldo que les dan durante el primer año de excedencia. En ambos casos nos vendría bien la libertad de elegir. Porque por mucho que se hable de conciliación, mientras haya bandos que quieren hacer la conciliación a la alemana y otros que la quieren llevar a la española, no tendremos conciliación de verdad. Porque no tendremos opciones. Y, sin opciones, no tenemos libertad. 

Me ha parecido un buen deseo para el día de la madre. Libertad para ser la madre que queramos ser. 

viernes, 3 de mayo de 2013

Dando la nota: "Ana, te vas a constipar..."

Estaba hoy guardando ropa que se le ha quedado pequeña a mi gorda y he visto mi guitarra al fondo del armario. Esa guitarra que me regalaron mis padres cuando era niña, pero que apenas aprendí a tocar...

En mi familia paterna hay mucha afición por la música y el canto. Es rara la celebración familiar en la que mi tío no sacaba la guitarra y nos liábamos a cantar. Casi todos los primos hemos hecho estudios básicos de algún instrumento. Algunos de ellos incluso se han dedicado a la enseñanza de música. Así que no resulta sorprendente que nos refiramos cariñosamente a nuestra familia como "Los Rinrines".

Pero bueno, a lo que iba. Que una de las pocas canciones que sé acompañar con la guitarra es ésta,  "Los amores de Ana". Es una de las canciones que más cantaban mis primas en estas reuniones familiares. Siempre me ha gustado mucho, es pegadiza y divertida. Pero es que, además, cuando la escucho vienen a mi memoria recuerdos felices de mi infancia. Recuerdos de música, canto y risas en familia. 




jueves, 25 de abril de 2013

Mi gorda ya come sola

Hoy, estaba recogiendo la cocina cuando he descubierto a mi gorda comiéndose con fruición una servilleta que había en el suelo.  

¡Qué alegría, qué alborozo! 

El que no me conozca pensará que soy una madre desnaturalizada que se alegra porque su hija come celulosa. Pero es que no es eso. Es que hoy, con 10 meses y pico ya, por fin mi niña ha empezado a llevarse las cosas a la boca. 

El acontecimiento ha venido en buena hora, pues hace una semana que la niña empezó a rechazar los potitos. Si le acercaba pan o trocitos de otras cosas, abría la boca, pero con la cuchara giraba la cara. Vamos, que lo tenía claro. Tampoco le he insistido, casi prefiero que coma directamente comida normal, me parece más cómodo entre otras cosas. Y ahora que por fin ha descubierto que ella solita puede comer, ¡podemos probar el baby-led-weaning!  También conocido como baby-led-guarring o mi niño come solo mientras yo blogueo, digo vigilo, vigilo...

En cuanto he dejado de dar saltitos de alegría le he quitado la servilleta y le he dado una rebanada de pan de molde, que ha seguido comiendo con el mismo interés. Y por último, la he sentado en su trona y le he dado media mandarina (antes se la he pelado, no soy tan malamadre), que ha empezado a morder con ilusión (le encanta). En apenas un par de minutos se la había comido enterita. ¡Si es que ha salido tragona, como su madre!

sábado, 20 de abril de 2013

Respuestas divertidas para comentarios indiscretos

El problema de las críticas a tus opciones de crianza es un tema común en la blogosfera maternal. ¿A qué madre no le han preguntado eso de "y hasta cuándo le vas a dar el pecho"? o la versión opuesta de "¿Ah, y por qué no le das el pecho?" 

También son frecuentes las señoras preocupadas por si la niña tiene frío, o sueño, o hambre, como contaba yo aquí hace unos meses. O la prima que se echa las manos a la cabeza porque duermes con tu niña en la cama. O la abuela que te da la brasa para que le pongas pendientes a la niña.... En fin, que todo el mundo opina.  Incluso personas que antes considerabas prudentes pierden el respeto a la intimidad para cuestionarte, aconsejarte o, más llanamente, dar por saco. Ante este tipo de preguntas o críticas tenemos varias opciones:

1. Sonreír y dar alguna respuesta evasiva o soltar alguna excusa ambigua. Recomendado para los desconocidos, al menos si no te tocan mucho las narices y tú estás de buen humor. Ejemplo:

- Vaya, y ¿esta niña no lleva pendientes?
Pues ya, aún no se los he hecho - pones tu sonrisa profidén y con suerte la conversación acabará ahí...

2. "Al que quiera saber, mentiras en él". Recomendable para la vecina cotilla, aunque advierto que "se pilla antes a un mentiroso que a un cojo" (mira, me he levantado refranera hoy).

-Vaya, qué grande está... ¿y duerme ya en su cuarto?
-Sí, sí. Y duerme muy bien. Del tirón. (mentira, mentira y mentira cochina)

3. Responder sinceramente y justificar tus decisiones. Esto yo lo hago muy pocas veces. Con mi hermana, mi madre, alguna amiga... En parte porque no me sé explicar bien, me aturullo y acabo haciéndome un lío. Y en parte porque no quiero que me tomen por una "loca jipi naturalista"

Conversación con mi madre, cuando Lagorda tenía una semana de vida:

- ¿Y no le das manzanilla? 
-No, mamá, si le doy pecho a demanda no hace falta.
-Pues de toda la vida le hemos dado manzanilla y no pasa nada.
-Que yaaa, que yo no digo que pase nada si le das manzanilla. Sólo digo que no es necesaria...
-¿Y no se deshidrata?
-No, mamá. Créeme, que he leído mucho sobre lactancia.
-Yo no sé para qué lees tanto. De toda la vida os hemos dado manzanilla y no pasa nada. No entiendo la manía esta que tenéis ahora de no darles manzanilla. Como la moda de dormir boca arriba, que de toda la vida...
-Señor, llévame pronto...
-¿Qué dices?
-Nada, nada.

Hay casos en los que tienes que cambiar de opción sobre la marcha, según la reacción de tu interlocutor. A mí me pasó hace poco con mi cuñada:

- ¿y hasta cuándo le vas a dar el pecho?
- Pues hasta que ella quiera - respuesta sincera.
-¿Cómo?- ante su mirada sorprendida de "esta tía se fuma algo o las hormonas le han anulado la razón", decidí rectificar a la opción 1.
-Bueno, que no lo sé, ya veré. Cuando empiece a trabajar seguramente...

4. Y por último, la opción más divertida. Respuestas graciosas o absurdas. Es complicado acercar posturas con una sola conversación. No se derriban prejuicios tan fácilmente. Al menos, en mi caso, mis opiniones cambiaron tras mucho leer y reflexionar, o tras la propia experiencia. Así que qué sentido tiene gastar energía en justificarte o en debates que no llevan a ninguna parte cuando puedes echarte unas risas. Ejemplos (ficticios):

- Ah, y cuándo lo vas a destetar, que ya es muy mayor...
-Cuando vaya al instituto, que no quiero que se metan con él sus amigos...

-Este niño está muy enmadrado, es muy poco autónomo...
-Bueno, es que primero tiene que ser heterónomo. (respuesta prestada de Solomillito)

-Ah, y ¿no le das el pecho? pues es lo mejor para él...
-Verá usted, es que la metadona pasa a la leche... 

Vale, vale, este último es muy bruto, pero seguro que la entrometida salía espantada, jejeje...

¿Y vosotros, cómo respondéis a estas cosas? ¿Se os ocurre alguna otra respuesta divertida para este último grupo? Podíamos hacer una lista y echar unas risas...


martes, 16 de abril de 2013

Operación "desenmadramiento" de Lagorda

Como contaba ayer, aún no he conseguido sacar a mi niña de la cama. En parte por mí, que estoy agustito con ella y me ha dado pereza. Y en parte por ella, que la cuna no le mola nada de nada. Lo intenté hace unas semanas sin éxito. Primero probé a que se durmiera directamente en la cuna, con caricias, nanas, todo lo que se me ocurría. Pero nada, se ponía de pie y me gritaba para que la cogiera. Luego probé a echarla ya dormida. La dormía como siempre y, cuando estaba profundamente dormida, la intentaba trasladar a la cuna. Pero en el momento en que su espalda tocaba el colchón se ponía a berrear como una alarma de incendios. ¿Os acordáis del juego de mesa ese que se llamaba Operación? ¿que pitaba la nariz del muñeco cuando fallabas? Pues igual. 

Al final,  estamos probando con la cuna en sidecar y por ahora está funcionando el invento. Se despierta 2-3 veces todas las noches, eso sí, pero le enchufo la teta y seguimos durmiendo. 


Por mí seguiríamos así, porque descansamos todos. El problema es que en breve empiezo a trabajar y voy a hacer guardias. Veinticuatro horas fuera de casa. Veinticuatro horas durante las que mi Santovarón se queda solo con Lagorda tetadependiente. Veinticuatro horas en las que, si no ponemos remedio, el pobre perderá los pocos pelos que le quedan. Por eso, me he puesto seria conmigo misma y he tomado una decisión. Aquí y ahora declaro inaugurada la operación especial (redoble de tambores):



DESENMADRAMIENTO DE LAGORDA 

Me he dado como plazo un mes. Los pasos son los siguientes:


1. Que aprenda a coger el biberón. Tengo varios con distintas tetinas. Probaré con mi leche, con leche de fórmula y con zumo. Mi técnica va a ser la insistencia, constancia o cansinez. 


2. Una vez que coja el biberón, pasaremos a la fase destete nocturno. Esto admite dos variantes: 


2.1. O bien intento que deje de mamar por la noche. Sería un sueño hecho realidad. Cosas de la vida, hace unos años soñaba con príncipes azules y ahora sueño con dormir del tirón... en fin. Había pensado probar a ir atrasando progresivamente las tomas. Que cene bien, luego le doy pecho a las 12 y después ir atrasando cada noche la siguiente toma. Es decir, dormir a la niña cada vez que se despierte con brazos, mimos y paseos. Esto implica pasar buena parte de la noche en vela. Noche tras noche. Conociéndome, al segundo día acabaré acostándome con ella y enchufándole la teta. Por eso, tengo más esperanzas en la segunda opción:


2.2. Sustituir tomas nocturnas por biberones. Una vez que haya cogido el biberón de día, no debería de ser difícil. Y una vez conseguido esto, ir aguando la leche noche tras noche hasta darle sólo agua. Suena factible, ¿no?


Sí, la teoría suena bien. Ya contaré cómo nos va la práctica...


lunes, 15 de abril de 2013

Diario de a bordo

La primera novedad es que ¡llevamos 3 semanas seguidas sin enfermar! Este acontecimiento, junto con el buen tiempo de la última semana, han ido levantando mi estado de ánimo progresivamente hacia cotas de buen humor. Hemos llegado incluso a cotas de felicidad loca. Muy loca. Tan loca que ayer le decía a mi marido mientras paseábamos de la mano que me veía teniendo un tercer hijo. No ahora, tan loca no estoy. Pero sí en un par de años...

Pero bueno, que me lío. Sigamos poniéndonos al día. Ayer ya conté que Lagorda ha echado su primera paletilla. Desde el punto de vista motor, también ha avanzado. Empezó a ponerse de pie al poco de empezar a gatear, y cada vez tiene más soltura. Aún no da pasos, pero al ritmo que va creo que caminará antes de cumplir el año. Sigue siendo muy risueña, pero está echando más carácter, ha dejado de ser un bebote indolente. Ahora, cuando Juanito le quita algún juguete (el pasatiempo favorito de su hermano), ella se resiste y luego chilla. Entonces coge otra cosa. Juanito se la vuelve a quitar y ella vuelve a chillar. Y así pueden seguir hasta el infinito. Entretanto, yo medito sobre la forma más indolora de cortarme las venas...

Con las comidas de Juanito me he rendido. Después de probar de un modo y de otro, de pelear y pelear, al final admití mi fracaso como madre y accedí a que se quedara a comer en el "cole" durante una semana. Por probar si en otro ambiente, comiendo otros niños, nos iba mejor. Lleva una semana y parece que está comiendo muy bien. Y yo he ganado tiempo y paz mental. Así que vamos a seguir así. 

En cuanto a Lagorda, cada vez acepta mejor los potitos, pero el bibe no lo quiere ni en pintura. El baby-led-guarring, no lo estoy haciendo como tal, ya digo que le estoy dando potitos. Pero sí que la siento en la trona mientras nosotros estamos comiendo y le pongo en la mesa trozos de pan, patata cocida, fruta... ¿el problema? que no se lleva nada a la boca. ¡Mi niña tiene 10 meses y no se lleva nada a la boca! O tiene un problema o es muy comodona, porque al final le acerco yo el pan o la naranja y entonces ella sí lo mordisquea y se lo come...

Las siestas de Juanito siguen siendo un campo de batalla. Hoy, después de contarle un cuento, pelear con él, darle un paseo por la calle, volver a pelear y que acabáramos con sendas rabietas, me he rendido y lo he dejado jugando en el salón. Me ha pedido entonces un "little einstein" y se lo he puesto, pero en inglés (venganza de malamadre por fastidiarme la siesta)... y después de verlo atentamente ( o_O ) durante un rato, al fin se ha dormido. Bendito inglés. Por suerte, por la noche es otro cantar. Tiene su rutina y su hora, cae rápido y duerme la noche del tirón.

En cuanto al sueño de Lagorda, el traslado a la cuna ha sido un fracaso. La niña está muy enmadrada y le gusta dormir conmigo, con la teta a mano. Y la entiendo, porque a mí también me gusta dormir pegadita a ella. Sin embargo, la barra libre nocturna no puede continuar mucho más tiempo... Pero bueno, todo esto mejor lo cuento mañana, que hoy me estoy enrollando de más. 


sábado, 13 de abril de 2013

El primer diente

Hace unos días, cuando hablaba con mis suegros de que la niña me daba malas noches y alguien sugirió entonces la manida explicación de "serán los dientes", me dije que era raro que, con casi 10 meses, aún no le hubiera salido ninguno. 

-Como a su hermano, que le salió el primer diente con un año - dijo mi suegra.
-No, mamá - replicó mi cuñada - Juanito con 10 meses ya tenía un par de dientes...

Me miraron para que les aclarara la duda y me quedé en blanco. En blanco y avergonzada. Porque no me acordaba. Sabía que le descubrí su primer dientecillo en casa de los abuelos, dándole un potito, pero no conseguía recordar su edad. Pobre Juanito mío, que tiene una madre desastre que no se acuerda de sus cosas.

Por eso, hoy escribo esta entrada tan sólo para anunciar, tararí tarará, que a mi gorda preciosa le asoma, por fin, una paletilla. 

A ver si ahora empieza a dormir mejor. Jajaja, qué chiste más bueno...

Me estoy riendo sola. Creo que será mejor que me vaya a dormir. 


viernes, 12 de abril de 2013

La soledad de la maruja moderna

No me entendáis mal, esto de la excedencia está muy bien. Me dedico a lo más importante de mi vida: mis hijos. Puedo tomarme la crianza con más calma y disfrutar la lactancia de mi niña. Duermo todas las noches en casa y tengo todos los fines de semana libres. 

Sin embargo, tengo ganas de empezar a trabajar. No me gustan las tareas domésticas, ni la decoración. Con decir que tengo varios cuadros aún por poner y llevo casi un año viviendo aquí... Sólo me gusta cocinar. No se me da demasiado bien, pero me gusta. En cuanto a mis niños, me gusta estar con ellos, pero me siento un poco saturada. Cada vez tengo menos paciencia con los llantos de una y las rabietas del otro. Después de casi 10 meses de maternidad a tiempo completo, se me está agriando el carácter. Me apetece descansar de niños y me siento culpable por ello. Me encantaría ser más maternal, pero no lo puedo evitar, soy como soy. Quiero a mis hijos, pero me gustaría sentirme una mujer "activa" de nuevo. Necesito pasar tiempo fuera de casa, trabajar en lo que me gusta, salir de cañas de vez en cuando, dedicarme tiempo a mí misma. 

En parte, el problema es que me paso los días sola con los niños. No me relaciono con otros adultos y la soledad pesa. Vivimos en un pueblo pequeño y no tengo muchos amigos aquí. Tampoco me resulta fácil salir o quedar con dos bebés a cuestas, sobre todo con el invierno lluvioso que hemos tenido. La tribu 2.0 ayuda, pero echo de menos una vida social 1.0.

En fin, seguro que en cuanto empiece a trabajar me quejaré de lo contrario, de que me gustaría pasar más tiempo en casa, que no llego a nada... Pero así de tonta soy, el caso es quejarse. 

Y vosotras, ¿teníais ganas de reincorporaros a trabajar?


martes, 9 de abril de 2013

Bimba Bosé. Y de repente, soy madre.

En primer lugar, gracias a la editorial Temas de hoy por enviarme el libro. Y gracias a Gema por hacer de intermediaria.

Hace un par de días terminé de leer este libro de Bimba Bosé, titulado "Y de repente, soy madre". Como yo las revistas del corazón sólo las leo en la peluquería, a la que además voy poco, no tenía mucha idea de quién es esta chica. Pero sentía curiosidad por leer el libro porque hace un año, cuando estaba embarazada de Lagorda y leía por internet historias de partos, tropecé con algunas fotos y una entrevista sobre su parto en casa. Despertó mi curiosidad que una modelo famosa y con la posibilidad de elegir la atención médica que quisiese, optase por un parto en casa. 

Adelanto que mi opinión sobre los partos en casa ha cambiado tras mi maternidad. Básicamente porque antes no tenía ni idea del tema y ahora estoy más informada. Antes mi opinión era negativa, cargada de prejuicios, y ahora mi actitud es de curiosidad y tolerancia. Las madres que optan por dar a luz en casa no me parecen irresponsables. Al menos la mayoría, porque también hay mucho folklore de por medio y eso ya no me gusta. 

Pero bueno, a lo que iba. El libro me ha gustado. Tiene un estilo sencillo, coloquial y directo. Se lee fácil. Comienza hablando de su infancia, de cómo nació, cómo la criaron, cómo entendían en su poco convencional familia la maternidad y la crianza. Y viaja por su vida hasta su propia maternidad, sus embarazos, sus hijas. Un poco desordenado a veces, pero en general se sigue bien.

Está escrito de un modo personal, aunque sin detenerse en reflexiones profundas. De hecho, durante los capítulos en los que cuenta su adolescencia y sus viajes, el tono se me hacía demasiado frívolo, no conseguía empatizar con ella. Y despacha un tema tan delicado como un aborto con demasiada facilidad para mi gusto. Pero conforme ha ido avanzando hasta su experiencia con la maternidad me ha ido gustando más, me he sentido más identificada con sus preocupaciones y sus vivencias. 

Habla un poco de todo: del embarazo, del parto, de lactancia, de alimentación, de colecho, de educación... Se nota que se ha preocupado por informarse bien en cada paso de la crianza, que toma sus decisiones de un modo meditado y consciente. Eso me gusta. 

Creo que explica bastante bien los beneficios del parto natural. Y me ha gustado mucho la historia de sus lactancias. Es de agradecer que alguien que escribe sobre lactancia esté tan bien informado. No es frecuente, por ejemplo, que la gente sepa qué es un frenillo sublingual. También me han parecido interesantes sus reflexiones sobre educación. Habla de límites, de autonomía, de libertad. Muy interesante. 

Sin embargo, a veces expone argumentos que no me parecen acertados. Por ejemplo, el típico argumento de "yo pasé el sarampión y no me pasó nada" es un argumento falaz. Es que el tema de los anti-vacunas me pone de mal humor, es para dedicarle otro post. 

Pero bueno, excepto en este tema, sus reflexiones me han parecido cargadas de sentido común y de coherencia con su filosofía de vida. Y el libro en general me ha resultado interesante y ameno. 

jueves, 4 de abril de 2013

La loca de los "fulares"

Todo empezó con un Juanito recién nacido, llorón, llorón y más llorón, que sólo se calmaba con brazos, paseos y teta. 

La recién estrenada madre, ojerosa y desesperada de no poder hacer nada en todo el día por llevar un niño a los brazos pegado, leyó por internet aquí y allá y descubrió que había modos de llevar a tu bebé pegadito a ti y al mismo tiempo tener las manos libres para usar el ordenador, ejem, hacer tareas domésticas... 

El primer portabebés que compré fue un fular elástico. Había leído que para un recién nacido era uno de los más recomendados, así que me dispuse, presurosa y emocionada, a encargar uno.

La primera en la frente. No sé si era porque lo intentaba cuando el niño estaba nervioso o qué, pero Juanito no aguantaba mucho dentro. No nos adaptamos y apenas lo usé. Reconozco que cuando salía a la calle a pasear, con el movimiento, sí se quedaba tranquilito. Pero en casa, o en un bar, estando parada, se hartaba enseguida. Otra pega es que da bastante calor. Sólo vale para el invierno, al menos este modelo. Lo volví a intentar cuando era más mayorcito, con unos 8 meses, pero nada, en este caso el niño se pasaba el rato retorcido intentando mirar hacia delante. Y además, como la tela era elástica, con el peso cedía y  se me acababa bajando a la cadera.

Entonces, un día, iba yo con Juanito en el carro y me crucé con una chica que llevaba a su bebote a la cadera en una bandolera de anillas. Se les veía genial, y como soy un poco consumista impulsiva, esa misma tarde encargué una. Otro fracaso. No me apañaba ajustando la tela, se me atascaban las anillas, el niño se revolvía... un rollo. Y entretanto, mi Santovarón renegaba por tanto gasto poco aprovechado...

Otra cosa que no me gustaba del fular es que tiene mucha tela. Por eso, cuando unas semanas después tropecé por internet con unas fotos de un pouch me quedé prendada. Oye, qué cosa tan chula. Un trocito de tela y ala, el niño a la cadera. Rápido y fácil de poner y de quitar. Y luego, lo puedes guardar en el bolso tan ricamente (el pouch, no el niño ;P )

Me compré un pouch de Hostlings monísimo. Y cuando creció un
poco la niña me compré otro más grande de Petunia pickle bottom, requetemonísimo (el de la foto)... A estas alturas mi marido dejó de renegar, se resignó a mi compulsividad porteo-consumista y empezó a llamarme "la loca de los fulares".

El pouch sí que lo he usado mucho. Con Lagorda. Con Juanito lo probé sentado a la cadera, pero se me quedaba muy separado del cuerpo y no lo veía seguro. Así que lo envié al cajón, junto al fular y la bandolera de anillas...

Por suerte, cuando nació la gorda empecé a rescatar portabebés del cajón. El fular lo usé poco porque era verano. El pouch lo usé hasta los 4-5 meses en la posición de buda. La niña iba feliz, ajustadita a mí, se quedaba sobada enseguida y a mí no me resultaba pesada. Fue la primera vez que disfruté del porteo de verdad. Algún viaje al hospital a hacer papeleos para la excedencia, paseos con Juanito en el carro y ella colgada, para dormirla en casa mientras hago algunas tareas... Como nació en verano, también rescaté la bandolera del cajón y la usaba de vez en cuando. La tela es fresquita y por fin le cogí el truco a las anillas. Es cuestión de práctica, la verdad. Reconozco que la primera vez fue mi paciencia la que falló. 

Sin embargo, Lagorda está gorda. No muy gorda en realidad... vale, no sé lo que pesa, soy una #malamadredesastre que hace meses que no la pone en una báscula. Pero la niña está hermosa, tiene casi 10 meses y portearla a un hombro ya no es tan cómodo. 

Así que he aprovechado que mamá contra corriente se ha embarcado en un nuevo proyecto para dejarme llevar por mi "locura de los fulares" una vez más. Acaba de abrir una tienda de mochilas ergonómicas supermolona, que puedes visitar aquí. Pero cuidado, que tiene cosas muy chulas y te puede pasar como a mí, que tenía la tarjeta cerca y la mano ligera... y me acabo de comprar ésta Ergobaby:



¿A que es bonita? Y tiene pinta de ser comodísima. Estoy deseando que llegue a casa para estrenarla, ¡qué ilusión!


miércoles, 20 de marzo de 2013

La lactancia de mi abuela

Después de nacer Juanito me leí el famoso libro "Un regalo para toda la vida", de Carlos González. Me gustó mucho, pero le veo una pega. Este libro transmite la idea de que la lactancia es fácil, que las mujeres han dado el pecho de toda la vida sin demasiados problemas. Que si las ovejas pueden, ¿cómo no vamos a poder nosotras? Y este argumento me parece un arma de doble filo. Porque vale, por una parte transmite confianza y tranquilidad, empodera a las mujeres. Eso está bien. Pero, si luego te encuentras problemas, te sientes aún más perdida y más fracasada.... ¿no era tan fácil? ¿Y entonces por qué yo no puedo? ¿Qué problema hay conmigo? 

Después, hablas con unas y otras y empiezas a pensar que, tal vez, la lactancia NO es fácil. Hay muchas mujeres que tienen problemas. Es bastante frecuente tener grietas, baja producción, ingurgitación, mastitis...   

¿Son estas las consecuencias de la cultura del biberón, de los falsos mitos y demás desinformación?
¿Todas estas cosas no pasaban antes, cuando había una "cultura de lactancia" que se transmitía de mujer a mujer? 

Con estas reflexiones pululando por mi cabeza, un día interrogué a mi abuela paterna, que acaba de cumplir 90 años. 

-Abuela, ¿tú le diste el pecho a mi padre?
-Qué cosas tienes..., pues claro.
-¿Cuánto tiempo?
-No sé, casi dos años creo.
-¿Y cada cuánto le dabas?
-Y yo que sé... cuando tenía hambre.
-Ahh, y ¿no tuviste problemas? ¿grietas y cosas así?
-Sí que tuve, al principio los pezones me dolían. Y cuando me subió la leche me dio fiebre.
-Vaya, ¿y qué hiciste?
-Pues qué voy a hacer, aguantarme un poco y esperar. Era normal. Mis madre y mis hermanas me ayudaron, me dijeron que tuviera paciencia, que la fiebre se va sola y el pezón tiene que hacer callo. Y a los pocos días se me pasó.  

Esto de que el pezón tiene que hacer callo no sé si tiene algo de cierto. Según los expertos en lactancia, se supone que el pezón está preparado y que no tienen por qué salir grietas si la postura es adecuada.  A mí con Juanito me salieron unas grietas terribles a pesar de que la postura era correcta (o eso me parecía). Tal vez había otro problema, no lo sé. El caso es que mi madre me convenció para que me quitara las pezoneras y aguantara unos días. También me repetía eso de que "el pezón tenía que hacer callo", y que "el propio niño mamando te iba curando". Y así fue. Tras unos días infernales, las grietas se fueron curando solas. ¿El pezón hizo callo? ¿o fue tal vez que el niño creció un poco y se empezó a agarrar mejor? No lo sé. 

-Abuela, y ¿después ya no tuviste más problemas con el pecho? 
-Sí... bueno, a veces se me taponaban los caños. 
-¿Y qué hacías?
-Me daba fuerte con un peine grande. 
- o_O ¿Cómo?
-Sí... en el bulto, así hacia afuera, apretando, para sacar la leche atrancada.
-Ahh... 
-Una vez no me lo pude desatrancar y me dio fiebre. Menos mal que avisaron a una mujer del pueblo de al lado que sabía arreglar esas cosas. Porque se me podía haber apostemado.
-¿Apostemado?
-Sí, como a la María del Ambrosio, que se le apostemó un pecho y le tuvieron que pinchar penicilina.

Mi abuela se crió en un ambiente rural y pobre. No conocía las leches de fórmula ni los potitos de farmacia. Apenas si aprendió a leer y escribir. Pero sabía más de lactancia que muchas madres de hoy en día. De hecho, la palabra apostemar existe, que la he buscado. Significa abscesificar, lo cual es exactamente lo que me estaba explicando: que si no se resuelve una mastitis, se puede formar un absceso. Y que si se obstruye un conducto galactóforo (se tapona un caño), se puede producir una mastitis. 

En cuanto a la introducción de la alimentación complementaria, me contó que cuando mi padre ya se tenía sentado, mi abuelo se lo sentaba en las rodillas mientras comían y le iban dejando que cogiera pan y otras cosas "tiernas".

-Jajaja, qué moderna, abuela. Eso se llama baby-led-weaning.
-¿qué dices, niña? Ay que ver, los inventos que tenéis ahora...

Ya sé que con mi "muestra de 1" no puedo concluir nada. Pero sí que tengo la impresión de que la lactancia, en realidad, nunca ha sido fácil. Que las grietas, ingurgitaciones y mastitis han sido frecuentes siempre. La diferencia, tal vez, es que nuestras abuelas tenían más apoyo familiar. Tal vez les daban menos importancia a estos problemas. Tal vez estaban mejor preparadas para afrontarlos. O tal vez no les quedaba más remedio.

viernes, 1 de marzo de 2013

Resumen de febrero

Este mes de febrero hemos tenido unos cuantos acontecimientos en casa.

-Juanito ha empezado definitivamente la guardería. Al final me decanté por la segunda opción, y me alegro un montón. Enseguida le tomó confianza a su maestra y va de buena gana todas las mañanas. No ha llorado nada de nada y la maestra me gusta mucho. Me parece cariñosa y profesional. Se pasan la mañana haciendo distintas actividades y sólo hay 5 niños en la clase. ¡Un lujo!


-El segundo cumpleaños de Juanito. La familia más 
cercana y un par de amigos se vinieron a merendar. Hubo regalos, sandwiches, una tarta y me equivoqué con los globos. Lo normal, vamos. Juanito lo pasó muy bien. Vino su amiguito Javi y se pasaron el rato jugando juntos. Yo no disfruté tanto como me hubiera gustado porque me pilló con una amigdalitis con placas tremenda, como no he tenido nunca. 

-A los pocos días nos tocó celebrar mi 32 cumpleaños. Ahora el enfermo era mi Santovarón, con un gripazo del quince, y mi Juanito vomitó encima de los regalos al final de la velada. Aparte de eso, lo pasamos muy bien. 


-Lagorda está hecha una bestia parda. No para. Juanito le ha enseñado a gritar, y además empezó a gatear hace una semana. Se dedica a perseguir a su hermano por el salón y a coger juguetes para golpearlos contra el suelo. También le gusta bailar, en cuanto oye algo de música se pone a levantarse sobre su culete. Muy graciosa. Pero muy bruta también.


-Alimentación. Este tema y el sueño son mis frentes a mejorar. Juanito sigue siendo muy caprichoso y de poco comer. Y Lagorda apenas toma cuatro cucharadas de los pocos potitos que le doy... reconozco que estoy un poco perra con este tema y hay días que, entre el despiste que tengo y que la teta es muy cómoda, sólo le doy un potito... En cuanto al baby-led-weaning, está resultando un fracaso, porque le pongo cosas en la mesa y ella se dedica a volearlas o a desmenuzarlas con los deditos, dejando en cualquiera de los casos todo perdido. Eso sí, a la boca, nada de nada. Qué tía. Si yo le acerco un miajón de pan sí que lo mordisquea y se lo come con ganas, pero en cuanto se lo pongo en la mano, deja de comer. Es como si no se diera cuenta de que se puede llevar las cosas a la boca. 


-El sueño. Juanito se ha adaptado más o menos al paso a la cama. Eso sí, tenemos que quedarnos vigilando hasta que se duerme, porque si lo dejamos solo se levanta y se pone a jugar. Aunque se esté cayendo de sueño, si hay algo peligroso a lo que encaramarse, allá que va él.  Se sube en la mecedora de pie para llegar hasta el pomo de la puerta, se dedica a saltar en la cama cerca del borde, intenta subirse de pie en su caballito de madera para alcanzar la ventana... Si no me da un infarto antes, su ángel de la guarda se nos va a dar de baja por estrés laboral. En cuanto a la niña, lo del paso a la cuna ha sido un fracaso. Cuando estaba mala, porque estaba mala. Cuando estaba buena, porque yo tenía falta de sueño y pocas ganas de hacer "el traspaso". El caso es que sigue durmiendo en la cama conmigo, mamando varias veces por la noche. Y el pobre Santovarón se ha tenido que ir a otro cuarto. Bueno, no tan pobre, que él duerme del tirón...


-Vida sexual. ¿Lo cualo? ¿eso qué es lo que es?

-Infecciones varias. No levantamos cabeza. Hemos caído todos, y algunos varias veces. Tos, mocos, otitis, faringitis, exantemas víricos, gripe... Ahora mismo estamos malos el niño y yo, él con conjuntivitis y yo con gripe.

En fin, que esto es un no parar y tenemos muchas ganas de que pase esta racha. Aunque, por otro lado, me da pena que crezcan. El caso es no estar contenta con nada...

jueves, 21 de febrero de 2013

MINICONVERSACIONES

Juanito ha aprendido a decir grande. Bueno, dice algo así como "GNÁANDE", con especial énfasis en la A. Y con un ligero acento mejicano, no sé por qué. 

El caso es que le encanta decirlo y lo utilizamos con frecuencia. Él aprende y yo me río un rato...



Juanito pidiéndome que le ponga un capítulo de su serie favorita: 


  -¡Entein, entein, entein, entein...! 

  -Vaale, vale. Pero sólo un ratito, ¿eh?
  - ... uuun atito GNÁAANDE...


Más tarde, estoy vistiéndolo y jugando con él. 


  -¿Dónde tienes la barriga?

  -¡Aatíí!
  -Tienes una barrigota linda y grande.
  -¡Gnaande!
  -y ¿Dónde está el pito?
  -¡Ahíí!
  -¡Y es un pito graande!

Entonces se me queda mirando de repente muy serio y me suelta:


  -Nooo, gnande noooo, mamá. Nooo gnande. Pito eh itito...