martes, 29 de enero de 2013

Los niños y la tele


Cuando era niña, tenía peleas constantes con mi padre por la tele. Me gustaba mucho, pero mi padre apenas me dejaba verla. Por las mañanas, porque "por las mañanas no se ve la televisión, eso es de vagos". Por la tarde, porque tenía que estudiar. Por la noche, porque tenía que dormir. Y el resto de veces, porque "la televisión atonta el cerebro". 

Esto de que la televisión atonta el cerebro creo que resultó ser un mito. Sin embargo, en plena era de las nuevas tecnologías, con las aulas modernizándose con ordenadores para todos, pizarras digitales y demás TICs, con niños de apenas dos años usando tablets con una soltura sorprendente, con vídeos de babyeinsteis y cantajuegos en todos los hogares... ,yo no puedo evitar que esta combinación de pantallas y niños me chirríe un poco. Antes pensaba que eran manías nostálgicas mías, tal vez que las frases de mi padre al final me calaron. No sé...

El caso es que hace poco leí un artículo sobre los niños y el asombro que me gustó mucho. Lo firma Catherine l'Ecuyer, y entre otras cosas explica que las series de dibujos infantiles sobreestimulan de tal modo a los niños que se reduce su curiosidad y asombro ante el mundo real. 



A veces me gustaría liarme la manta a la cabeza y directamente no tener tele en casa, como la mamá española en Alemania. O tenerla más apartada y no presidiendo el salón. Pero eso sería muy radical para mí. Porque, por otro lado, la tele me proporciona valiosos ratos de paz al día. Ya no sé vivir sin ella. Ya no sé vivir sin el lacio de Caillou y su mamá pluscuamperfecta que nunca levanta la voz y tiene respuesta calmada para todo (sí, le tengo envidia cochina, pero es que con un niño lacio que no te monta rabietas por todo es muy fácil ir de dialogante...). O sin los Little Einstein, repelentes donde los haya, pero que tienen la facultad de calmar las rabietas refractarias de mi Juanito en cuestión de minutos.

Por eso me paso el día en una lucha interna constante entre mis buenas intenciones de no encender la tele y la tentación de pasar de todo, ponerla, y disfrutar del silencio... y la culpabilidad de malamadre que se me queda, claro. Como me dice mi Santo, parece que es que tengo ganas de complicarme la vida...

Y vosotras, ¿Qué opináis sobre la tele en casa? ¿Y qué opináis sobre los ordenadores/tablets en las aulas? ¿Soy una "carca" por sentir que es una pena que en un futuro los niños dejen de usar papel, lápiz y libros de verdad? 




jueves, 24 de enero de 2013

Cambio de imagen

He decidido cambiar de imagen. La playmobil con la escoba me mola bastante, ya me empezaba a sentir identificada con ella y todo. Además, me gusta que sujeta la escoba así como diciendo: 

"Oye, tú, ¿y para qué dices que sirve esto?"


Pero es que he encontrado otra imagen que representa mejor aún mi lamentable estado neuronal y mi genuina desastrez (ya, esa palabra no existe, pero es mi blog, qué pasa). En concreto, esta imagen:



De esta guisa me estuve paseando hace un par de días por mi ciudad. 

Estuve en la farmacia, en la panadería y, por último, comprando un bolso. Mientras me probaba un bolso y luego otro..., y luego el primero otra vez -indecisa que es una-, las dependientas debían de estar pasando un buen rato de descojone a mi costa. Y aún no he decidido si les agradezco o no que no me avisaran de mi vergonzoso despiste y me permitieran volver a casa feliz en mi ignorancia. 

No me di cuenta hasta llegar a casa, cuando me fui a quitar las botas... qué susto, madre mía. Y qué pintas. Pero bueno, al ratito se me pasó el disgusto y me puse a buscarle las ventajas al asunto. Como no tengo dignidad y me gusta cuidar la salud de la familia, enseguida me hice una foto y se la wasapeé a mi hermana y a mi Santo para que se echaran unas risas, que eso de reír es muy saludable. Después la colgué en tuiter. Y después caí en la cuenta de que ya tenía tema para un post y que dicha imagen bien podía valer para representar lo desastrosamente desastre que soy. 

domingo, 20 de enero de 2013

Siete cosas sobre mí

La MamaGnomo ha tenido el detallazo de darme un premio. Me ha hecho mucha ilusión, ¡muchas gracias, barriguita!

Como su nombre indica, las normas son que cuente siete cosas sobre mí. Y como quiero contestarle antes de que se nos ponga de parto, pues allá voy: 

1. Soy muy tímida. Con los años y la experiencia he conseguido ponerme roja menos veces y pasarlo menos mal cuando me enfrento a situaciones sociales estresantes. Como una fiesta en la que apenas conoces a un par de personas, por ejemplo. En general, me estresa pisar terreno desconocido, no se me da bien la improvisación. Por ejemplo, si me presentan a alguien y me pongo nerviosa se me aturullan las palabras y puedo llegar a decir tonterías. Puedo llegar incluso a inventarme cosas, no sé por qué...

2. De pequeña quería ser científica, en concreto quería ser la científica de la película Contact. Después quise ser ingeniera aeronáutica para saber cómo se hace para que algo pueda volar.  Y durante un tiempo he querido ser actriz de doblaje. Sí, me gusta mucho actuar con la voz, recitar, leer en voz alta. Bueno, más que actriz de doblaje, me hubiera gustado ser actriz de radio, si todavía hubiera radionovelas y esas cosas...

3. Soy médico sin vocación de médico clínico. He tardado unos cuantos años en darme cuenta y otros cuantos en reconocerlo en voz alta sin sentirme avergonzada por ello. Me metí en la carrera porque me parecía muy interesante aprender cómo funciona el cuerpo humano y me parecía admirable la labor de un médico. Me sigue pareciendo admirable, considero que es una profesión hermosa y fascinante. Pero eso no es suficiente. Para ser un buen médico clínico hace falta estar hecho de una pasta especial. Hace falta una pasión por la medicina que compense los malos ratos, el peso de la responsabilidad y que la enfermedad nos gane la batalla muchas veces.  Hace falta auténtica vocación. 

4. Me gusta mucho cantar. Sobre todo en grupo. Llevo cantando en coros polifónicos desde que tenía unos 8-9 años. Primero en un coro de voces blancas, luego en un coro mixto. Aficionados, por supuesto. No había grandes voces ni mucha formalidad, pero sí amor por la música coral y muchas ganas de pasarlo bien.

5. Soy muy muy perezosa. Admiro a esas personas que se levantan con ganas y energía de comerse el mundo y que hacen millones de cosas los fines de semana. A mí lo que me suele apetecer es quedarme tirada en el sofá, comiendo chocolate y leyendo, o viendo capítulo tras capítulo de alguna serie que me guste. 

6. Soy una friki de los superhéroes. No sé por qué extraño trauma de mi infancia, me flipan las historias de superhéroes, con sus dobles identidades, amoríos y demás. Mi favorito ha sido siempre Clark Kent. Creo que es por eso que me ponen los hombres con gafas. Yo lo llamo "síndrome de Clark Kent". 

7. Me gusta mucho mucho bailar. No es que sepa nada de baile, nunca he dado clases ni nada de eso. Pero los mejores ratos que he pasado de marcha han sido bailando en algún pub con los amigos. Tengo ganas de que pasen unos mesecicos y Lagorda esté más grande para salir una noche con los amigos a tapear, charlar, reír y bailar. Sobre todo bailar. 


Para terminar tengo que repartir el premio a siete blogs. Mis blogueros premiados son:

-Otra barrigabloguera a punto de caramelo. La mamá corchea.
-La Solomillo.
-Los Padres Frikerizos.
-Uma, de El diario de Uma.
-Mamá contra corriente.
-Nuria, de criar a un bebé difícil.
-Y a Camino con patucos.

viernes, 18 de enero de 2013

Viernes dando la nota: arriba ese ánimo

Hoy tengo el día tonto. En realidad llevo un par de días malos, a ratos apática, a ratos malhumorada e irascible. Me imagino que tiene que ver con el cansancio acumulado de llevar una semana con los dos niños acatarrados. Una semana de toses, mocos, vómitos y malas noches. 

Hay una canción de Amaral que me gusta mucho (como casi todas sus canciones) y que además tiene la particularidad de que me pone de buen humor. Me contagia buen rollo. Me gusta escucharla, cantarla e incluso bailarla. Así que aquí os la dejo, para empezar el fin de semana con buen humor y buena música. Y, como suelo decirme a mí misma cuando estoy tristona, mañana será otro día y amaneceremos con mejor pie.




Viernes dando la nota es un carnaval de blogs en el que todos los blogs participantes compartimos una canción para llenar el fin de semana de música.

Si quieres participar, sólo tienes que subir a tu blog una entrada con una canción que te guste, que signifique algo especial para ti, que no puedas quitarte de la cabeza... y enlazarlo al Viernes dando la nota.

Recuerda viejas canciones, rememora momentos, conoce nuevos artistas... y, sobre todo,  ¡Baila, canta y diviértete!





viernes, 11 de enero de 2013

Dando la nota: Velha Infancia.

Los viernes dando la nota es un carnaval de blogs convocado por Mamirami, en el que todos los viernes, los blogs que quieran participar, compartirán una canción. De este modo, iniciaremos cada fin de semana con una selección de música original, personal y única. Nuestra selección.
Si quieres saber las reglas con más detalle o participar, pincha aquí.

Yo voy a compartir hoy una canción muy romántica, que me trae bonitos recuerdos de mis comienzos con Santovarón. Llevaríamos unas pocas semanas juntos e íbamos en su coche. No sé a dónde, sólo me acuerdo de que me puso un CD y cuando sonó esta canción me contó que le gustaba mucho, que había buscado la traducción y que le pareció muy bonita. Y entonces, a la vez que sonaban las voces de Marisa Monte y Carlinhos Brown, él me empezó a traducir:




"Tu eres así, un sueño para mí 
Y cuando no te veo
Pienso en ti 
desde el amanecer 
Hasta que me acuesto 

Me gustas 
Me gusta quedarme contigo 
Mi risa es tan feliz contigo, 
Mi mejor amigo es mi amor 

La gente canta, la gente baila, 
La gente no se cansa 
De ser niños, la gente juega 
como en nuestra infancia 

Sus ojos, mi inspiración, me guían 
Dentro de la oscuridad 
Sus pies me abren el camino 
Yo sigo y nunca me siento solo. 

Tu eres así, un sueño para mí 
Quiero llenarte de besos 
Pienso en ti desde el amanecer 
Hasta que me acuesto..."

Escucharle decir estas palabras, con esa hermosa música de fondo, cantada además en portugués que me suena taaaan sensual... pues eso, que me derretí toda y me enamoré un poquito.

Se llama Velha Infancia, de un álbum titulado Tribalistas. Como podéis imaginar, es una de mis canciones favoritas. No sólo es preciosa, es que además es muy especial para mí. Aquí os la dejo, espero que la disfrutéis. ¡Feliz fin de semana!

lunes, 7 de enero de 2013

Adaptación (maternal) a la guardería

Después de meditarlo mucho, al final he decidido apuntar a Juanito a una escuela infantil. 

Lo hago sobre todo por mí, no me voy a engañar. Las mañanas con los dos no me dan para nada,  me gustaría tener algo de tiempo libre. Pero también lo hago un poquito por él, por dos motivos fundamentalmente:

Porque creo que la casa se le está quedando un poco pequeña y que le podría sentar bien salir y jugar con otros niños. 

Y porque come fatal. Soy una negada para planificar un menú semanal variado y adaptado a sus gustos y necesidades. Y cuando lo intento, me paso la mañana estresada para cocinar algo que le guste y que sea sano. Por eso me llevan los demonios cuando lo rechaza de pleno y me pide queso. Sólo quiere queso, qué cruz. Si no se lo doy, pilla una rabieta tremenda. A veces la pilla aunque le dé el quesito de las narices. Y yo pierdo la paciencia con demasiada facilidad..., un día me eché a llorar y todo. Pobrecito, al verme llorar se asustó y se puso a llorar también. Cuando me di cuenta de mi papelón de malamadre histriónica, me di un par de tortas mentales y me calmé. Pero a veces sigo llorando y pataleando por dentro, lo cual no debe de ser muy bueno para mi precaria salud mental. En fin, que espero que en la guardería, cuando vea comer a los otros niños, se anime a probar cosas nuevas y empiece a comer más variado. Y si la lía y exige su queso, que suden y negocien las profesoras, que yo necesito paz. "Ohmmmmm..."

No creáis, la paz mental la alcanzaré cuando compruebe que se adapta bien y que está feliz allí. Llevo toda la Navidad agotando la paciencia de mi Santovarón con mis "Si-esto,Si-lo-otro"


-Oye, Santovarón...
-...Qué...
-Que si en la guardería Juanito empieza a pillar un virus detrás de otro y a pegárselos a Lagorda...que lo saco de la guardería, ¿eh? que Lagorda es muy chica para estar pillando de tó...
-Que síí, ya se verá, ¿no?
-Bueno.

Al rato:


-¿Y si las profesoras son de la escuela de la mano dura y no le consuelan cuando llore? ¿Y si no le tratan con cariño? Que con su edad es más importante que se sienta querido y seguro que enseñarle los colores ni disciplinas ni historias...
-¿quieres dejar de darle vueltas antes de tiempo?
-Vaaaale.


Al día siguiente:

-Oye, Santovarón, que he estado pensando.
-Para qué piensas, no pienses.
-Calla. Que he estado pensando... que si Juanito llora mucho, o me pide que no lo lleve a la guardería,...que yo lo intento una semana, pero no más, ¿eh? No hay necesidad.
-Que no, que se lo va a pasar muy bien. Todos lloran al principio. Y no pasa nada que llore, tiene que llorar.
-¡Que sí pasa! Todo el mundo con lo mismo, oye. Qué hartura de frasecita. Ya sé que no se muere por llorar, pero sí que se ha visto que... uf, no sé explicarlo bien. Si leyeras alguna de las cosas que te paso...
-Ya las lees tú.
-...Ohmmmmmm...

martes, 1 de enero de 2013

Mis propósitos de año nuevo

Como mujer olvidadiza que soy, me gustan las listas. No encajo para nada en el estereotipo ese según el cual las mujeres podemos hacer muchas cosas a la vez. Para nada, yo sólo puedo hacer una cosa, y aún así a veces me despisto... Por eso me gustan los plannings, los calendarios y las listas. Listas de la compra, listas de tareas que hacer, listas de regalos para Reyes que me faltan por encargar. Antes las anotaba en posits aquí y allá. Los posits se perdían, claro, pero...¿y el ratico tan bueno que había echado haciéndolas? ¿que hasta me había creado la ilusión de que era ordenada y todo?  

Me gusta hacer listas de propósitos, como los propósitos para el año nuevo. También me gustaría cumplirlas...

Pero bueno, como yo tengo mucha imaginación, voy a imaginar que este año tendré fuerza de voluntad para cumplirlas. 
Al menos algunas. Por lo menos una. 

¡Eso es, empecemos el año con ilusión y optimismo!. Aquí está mi lista de propósitos para el 2013.

1. No quedarme embarazada. Vale, esta es fácil, con esta puedo. 

2. Actualizar el blog al menos una vez por semana.

3. Pasar menos tiempo enganchada a la blogosfera, el tuiter y demás enganches del internet y dedicarlo a mi vida 1.0. Por ejemplo a mis hijos: jugar más con Juanito y dedicarle más atención a Lagorda

4. Conseguir equilibrar los propósitos 2 y 3 sin desequilibrarme yo por el camino.

5. Hacer deporte varias veces en semana. Hacer ejercicios de Kegel a diario. Hacer abdominales a diario... vale, eso ya es ciencia ficción, pero por soñar que no quede.

6. Cuidarme un poquito. Hidratarme a diario, especialmente la "barrigafofa" que se me ha quedado después del segundo embarazo.

7. Comer mejor. Más fruta y verdura. Menos carne, menos chocolate, menos bollería... uf, a quién quiero engañar, ésto no lo voy a cumplir. Sigamos.

8. Llamar más a mis amigas. Cuidar y cultivar mis amistades, que son pocas y me estoy aislando demasiado. 

9. Ponerme guapa, peinarme, maquillarme y salir por ahí sin niños de vez en cuando. Sienta bien y sube la moral.

10. Estudiar. Lo digo en serio. Me tengo que hacer un calendario y estudiar todos los días un rato. Menos blogosfera y más medicina. Soy médico en formación y me queda mucho mucho que aprender para hacerme especialista, así que tengo que ponerme las pilas ya. Porque cuando empiece a trabajar, sé que no voy a poder estudiar casi nada en casa. Ese tiempo será para mi familia. Así que debería ir adelantando ahora que tengo un poco más de tiempo. No quiero pasar lo que me queda de residencia agobiada y frustrada como madre y como residente.  

11. No quejarme por tonterías como que Juanito no quiere comer o que mi Santovarón tiene el día gruñón o que no duermo del tirón. El 2013 va a ser un año duro para muchas familias. Nosotros tenemos trabajo y dos hijos sanos y hermosos como dos soles. Somos muy afortunados.

12. Dar gracias todos los días por ello.


¡Feliz Año 2013 a todos!