martes, 5 de febrero de 2013

Primer día de adaptación a la guardería

Como contaba ayer, hoy he llevado a Juanito por primera vez a la guardería. ¿Mi impresión? Buena. Bueno, regular. Bueno, no sé. Es que creo que no soy objetiva. Creo incluso que estoy pasando por una fase de enajenación maternal de esas en plan "nada es suficiente para mi hijo". Que mis exigencias o gustos son utópicos, que mis pegas son tonterías tal vez, que soy una quisquillosa.

Pero como este blog me sirve de desahogo, voy a contar mis pegas y mis peros, aunque sean tonterías. 


Hoy me han dejado quedarme todo el rato con el niño. Tres horas. Soy consciente de que es un lujo, en ese sentido la profesora ha sido estupenda. Un primor, vaya. He intentado irme un ratito varias veces, pero Juanito se ponía a llamarme gritando con mucha ansiedad y al final me he quedado todo el tiempo. 


Cuando hemos llegado, su primera toma de contacto ha sido buena. Un sitio nuevo, con juguetes, con niños. Le ha estimulado y se ha puesto enseguida a jugar, a querer cogerlo todo, a subirse en un minitobogán que tienen, a saltar... El resto de los niños estaban casi todos sentados viendo un vídeo. Esto es lo que menos me ha gustado de la guardería. La cantidad de vídeos que les ponen. Entiendo que lo hacen para que no se les descontrolen demasiado, para "centrarlos un poco" (palabras de la profesora). Entiendo que cuando tienes a 20 niños juntos y sólo dos profesoras, pues es complicado estar pendiente de todos si están jugando, corriendo, peleando y gritando y que necesitan de vez en cuando ponerles la tele, o sentarlos para escuchar un cuento o ver unas fichas todos juntos... Y me parece bien que tengan una rutina. Les ayuda a que los niños acepten mejor cada actividad y hace más fácil llevarlos. Pero me ha parecido que en esa rutina pasan demasiado tiempo pretendiendo que los niños estén sentados. Sentados viendo un vídeo, sentados escuchando un cuento, sentados para cantar una canción. No sé, a mí me gustaría que les dejaran más rato jugando a su bola, con libertad y espacio para explorar. Con una atención más individualizada. Pero claro, con 20 niños de todas las edades y sólo dos profesoras es difícil ofrecer eso. 


Alguno me podría decir: "¿y tú qué sabes de educación infantil?". Vale, no soy educadora, no soy experta, es sólo mi opinión personal. Y vale, no puedo pretender que los objetivos y las ideas en cuanto a crianza y educación de las profesoras sean idénticas a las mías. Pero me preocupa la felicidad y la educación de mis hijos, así que he leído bastante sobre el tema. He leído artículos sobre rabietas, sobre la inutilidad de los castigos, sobre libertad y límites, sobre guarderías. Y esta semana he leído bastante sobre los "signos de que una guardería es buena".

Por eso, no me gusta cuando escucho a la profesora decirle a una niña, que no se quería sentar cuando tocaba escuchar el cuento, que se estaba portando regular y que la iba a mandar a la silla de pensar. No me gusta que le digan a uno de los más grandecitos: "venga y no llores que no te pasa nada, que ya eres muy grande". No me gusta que le digan al bebé que llora en la hamaquita "que no te voy a coger, que te tienes que acostumbrar a la hamaquita". No me gusta que me digan que aproveche para irme cuando Juanito está despistado, cuando lo que yo he leído es que es más recomendable despedirse y explicarle que vas a volver... 


Que sí, que son cosas sin importancia, que soy una quisquillosa. Una madre "mosca-cojonera". Pero yo es que estoy pasándolo hasta mal con esto, ando indecisa perdida, que ni duermo bien, que a ratos estoy pensando: "que sí, que le va a venir bien, que se ha comido un bocadillo entero, y además son sólo unas horas, no es para tanto..." y al momento estoy diciéndome: "Se acabó, mañana me disculpo con la profesora y le explico que no lo voy a traer más..."

Viendo mi incapacidad para decidirme, mi enajenación transitoria y mi subjetividad maternal, al final he decidido que mañana lo lleve su padre y que decida él. 

8 comentarios:

  1. Pues chica, por un lado la guarderia está genial porque a un niño le gusta estar con otros niños y salir un poco de su entorno cotidiano también les enriquece bastante. Si puedes permitirte el lujo de que sean solo unas horas ( hay algunos pobres padres por ahí que tienen que dejar a los niños ocho horas en la guarde)no estará mal. Lo de la tele, por otro lado es un poco reguleras. Deberían hacer mas actividades o sencillamente jugar. En la guarde de los mios no tenían teles, había una en el despacho de la directora que la usaban en caso de lluvia en las horas en las que deberían salir al patio como medida de emergencia.
    De todas formas hay que relajarse, nunca encontraremos una guarderia perfecta, es la verdad :)
    Un beso
    http://lamadreninja.blogspot.com.es/

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    1. Tienes razón, nunca encontraremos una guardería perfecta. Porque ademas, lo que es perfecto para unas, no lo es para otras. Tal vez a otras madres les encanta que sus niños pasen más rato haciendo actividades conjuntas todos juntos, como borreguitos. Que aprendan los colores, que les ayuden a hacerse "mayores". Yo prefiero que lo dejen jugar a su aire (con ciertos límites, claro), que lo achuchen mucho y que no le metan prisas para crecer. De todos modos, hoy le ha ido bastante bien, así que ya estoy más relajada.
      En cuanto a las horas, estoy de acuerdo en que si sólo se pasa allí 4 horitas, le hará más bien que mal. Y a mí me hará mucho bien... :P

      Muchas gracias por comentar. Un abrazo.

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  2. Pues vaya... Que me parece que lo que no nos gusta de las guarderías son las mismas cosas. Pero claro, es que hacerlo de otro modo, ¿no requeriría de más personal? Me gustaría mucho que algún educador infantil nos diese su opinión...
    Un saludo!

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    1. Jejeje, chica, dicho y hecho. Aquí tenemos la opinión de un educador más abajo. Y estoy de acuerdo contigo, hacerlo de otro modo requeriría más personal. Y de otra filosofía también. Una maestra infantil amiga de mi madre me ha contado que la profesora de la guardería de la que he hablado es de la "vieja escuela", así que tal vez por eso no acabamos de conectar. En cualquier caso, es una mujer cariñosa y estupenda, pero no acabo de conectar con ella, no sé. A ver si luego me pongo y os cuento mis conclusiones de la semana de adaptación. Un abrazo!

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  3. Hola, he trabajado en guardería 3 años y actualmente soy maestra de educación infantil. Desde mi punto de vista, es genial todo lo que para ti sería lo mejor para los niños, pero muchas veces no se puede actuar con ellos como lo que "sería lo mejor". En el aula, los niños deben aprender e investigar ellos solos. Tienen que tener tiempo para la actividad y para la relajación e ir alternándose. A un niño no puedes tenerlo siempre jugando corriendo de un lado para otro, también han de saber sentarse y enseñarlos a que presten atención, a que escuchen a que se concentren. No quiero decir con esto que estén todo el tiempo sentados, eso no es bueno, pero ir iniciándolos en la relajación, que aprendan a controlar su cuerpo también en la tranquilidad.
    Por supuesto, a menos niños por maestra, mejor atendidos están. Los niños aprenden a través del juego y deben tener una rutina. Te digo la rutina que yo veo correcta y la que mejor me funcionaba en la guarde. Cuando llegan, dejarles jugar hasta que lleguen todos. Cuando estén todos, hacer una asamblea del tiempo correspondiente según la edad, a menos edad, aguantan menos sentados. Por ejemplo, con 2 años una asamblea de 45 min es perfecta. Este tiempo están sentados, pero están desarrollando su inteligencia, cantas canciones, le enseñas imágenes, describes situaciones con ellos, le enseñan bits de inteligencia, le dices los nombres, contais cuántos hay, saludan... veis el tiempo que hace... un sin fin de actividades que los mantienen entretenidos y aprendiendo en grupo. Despues, si tienen libro, pues le explicas la fichita y la hacen. desp se merecen un tiempo para jugar antes de salir al patio. cd salen juegan a otras cosas, xq habrá otros materiales normalmente acordes con su desarrollo psicomotor. Cuando vuelven entre una cosa y otra hay q relajarlos, pues vienen muy excitados, entonces un cuentecito o algo en la tv que les guste para ponerlos a comer. comen con tv apagada x supuesto y después a relajarse y esperar a que vengan a buscarlos. Como ves, tienen sus tiempos de reposo y de actividad. Y las cosas que se le dicen a los niños, yo estoy de acuerdo contigo. No le voy a decir que no la voy a coger, pero sí, no te puedo coger ahora, en realidad, pensándolo bien: es que aunque quieras, te es imposible cogerla así q haces entender como puedas al bebé q no va a ser cogido porque tienes que atender a los otros 12 niños que corren se quitan juguetes, con posibilidad de consecuencia, bocado o arañazo...lloran porque le han quitado el juguete, porque tienen hambre ya, porque tienen sueño, porque quieren que también lo cojas un ratito, porque tienes que cambiar a uno o dos o tres que se han hecho caca lo más rápido posible para que no se les ponga el culito mal. Estoy segura que lo cogerá en brazos, pero cuando pueda y tenga hueco para eso. Podría estar un día entero escribiéndote. Esta claro, que la atención individualizada que tu le puedes dar no se la van a poder dar allí, pero aprenden muchas cosas que con solo tu atención no aprenderían. Ellos se tienen que hacer a los demás, a salir airosos de los pequeños problemas que se pueda encontrar con el resto del grupo, a saber resolver un problema dado sin tener que empujar, pegar, que a estas edades es lo que saben hacer, hay que enseñarles y para ello, necesitan del grupo de iguales. Saludos

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    1. Vaya, muchas gracias por tu opinión profesional, me ha gustado mucho todo lo que me cuentas, y la rutina que comentas me parece estupenda... Dónde dices que trabajas? ;P
      Soy consciente de que es complicado ofrecer una atención más personalizada con tantos niños por maestra. Y creo sinceramente que se debería cambiar la legislación al respecto, pues con las ratios actuales no se está valorando como merece ni a los niños ni vuestro trabajo.
      Gracias por comentar, un abrazo.

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  4. Aunque un poco tarde, me gustaría dejar mi opinión.
    Lo que cuentas aquí de la guardería a la que has llevado a tu hijo, no sé..., no me convence mucho, no te voy a engañar.
    Mi hijo este año ha empezado en el cole de mayores, como lo llama él, pero el año pasado lo metí en una guardería por dos motivos; uno, yo poder trabajar, y dos, para que no le fuese tan chocante este año lo del cole. Iba 4 horas.
    Miré sin exagerar, 6 o 7 guarderías, y al final me decidí por una que no era la que estaba más cerca de mi casa, pero sí la que más me gustó cuando me la enseñaron, y me explicaron los métodos que usaban, y como trabajaban. Además, después de verla y decidirme por ella, pero antes de ir mi hijo, me enteré que también iba la hija de una amiga de mi vecina, y esa niña y mi hijo son amiguitos, con lo cual ya me acabó de convencer del todo.
    La toma de contacto fué la siguiente. Dejabas al niño en la puerta, le abrazabas, le achuchabas, y le decías que dentro de un ratito volvías a por él. Él primer día era 1,5 horas, el segundo 2, el tercero 3, y a partir del cuarto ya eran las 4 horas que yo le llevaba. Hacían exactamente lo que ha explicado más arriba la educadora, y luego cuándo lo recogía, no me lo daban y ya está, sino que me explicaban lo que habían hecho ese día, lo que habían comido, si había comido bien o mal, si le habían notado triste, o ese día demasiado nervioso... TODO. Mi hijo les cogió mucho cariño a sus educadoras y a la cocinera, y de hecho, los fines de semana me preguntaba con pena si ese día no había guarde, y las llamaba por su móvil de juguete para preguntarlas que tal estaban, que hacían, y que el lunes las volvía a ver.
    Ver eso, me llenaba de tranquilidad, aún que al principio, lo que tú dices, te preguntas si estarás haciendo lo correcto, lo mejor para él, y te martirizas pensando que tal estará.
    Siento haberte soltado este testamento, y tan tarde ya, pero creí mi deber aportarlo.
    Un saludo.

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    1. ¡Me parece estupendo que dejes tu opinión!
      Te resumo: al final lo cambié a otra guardería que me convencía más, y estoy encantada. Veo la relación de la maestra con mi niño y me gusta, veo que tiene ganas de ir, que nunca se queda llorando, y me gusta más todavía. Y me doy cuenta de que mi niño, que yo veía tan pequeño con sus 2 años, en realidad tenía más madurez y autonomía que la que yo creía.
      Un beso y gracias por comentar.

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