martes, 23 de julio de 2013

Convulsión febril.

Mi gorda nos dio un buen susto hace unos días.

Aprovechó que yo tenía guardia para empezar a ponerse malilla, con fiebre y decaimiento general. A la mañana siguiente, cuando llegué a casa, me la encontré algo peor, seguía con fiebre y estaba penosilla. 

Recuerdo que acababa de cogerla en brazos y de tomarle la temperatura: 38,5ºC. Como además estaba quejosa, le pedí a mi Santo que me preparara un chute de apiretal. Pero antes de llegar a dárselo la niña hizo como un espasmo generalizado.

“Dios mío, va a convulsionar” pensé. Pero entonces, de repente, se quedó flácida. Tenía la cabeza echada hacia atrás y los ojos desviados hacia un lado. Y no reaccionaba. 

No me miraba. No respondía a mis llamadas. Y, durante unos segundos de angustia, me pareció que no respiraba.

Me asusté mucho y le dije a mi marido que llamara al 112. 

Por suerte, para cuando llegó la ambulancia, la niña empezó a reaccionar. Vomitó y acto seguido se echó a llorar. Del alivio de verla llorar y respirar y mirarme de nuevo, a punto estuve de ponerme a llorar yo también.

Al llegar a urgencias nos atendieron muy bien. Nos tuvieron en observación durante unas horas. Tras bajarle la fiebre, la niña se puso como una pera, a echarme risas y buscar juego. Cuando la vi sonreír así, de nuevo me dieron ganas de echarme a llorar.

La pediatra me tranquilizó también. Por lo que yo le explicaba, le parecía una crisis convulsiva febril típica. Probablemente había durado sólo segundos, y el resto del tiempo fue el estado postcrítico.

“Ah, el estado postcrítico, claro”. Poco a poco, mis conocimientos de medicina volvían a mí.

-Probablemente la dificultad respiratoria que le has notado ha sido porque tenías a la niña boca arriba- me explicó la pediatra.
-Pues sí, la tenía boca arriba.
-Bueno, es que con la relajación muscular la lengua se va hacia atrás. Durante el período poscrítico hay que ponerla de lado y mantener la calma.

“De lado. Claro. Pero qué torpe soy. Dios, deberían quitarme el título”.

-Vaya, entonces me he pasado de histérica, ¿no?. Es que al ver que no respiraba me he agobiado y pensaba que estaba haciendo un broncoespasmo o algo. Vamos, que si llego a tener adrenalina en casa se la pongo, jejeje... 

...al ver que la pediatra empezaba a mirarme un poco raro, hice un último intento de no parecer una loca:

-...ejem, estooo, es que estaba nerviosa, no pensaba con claridad...
-Vale, vale. No te agobies, es que las crisis convulsivas asustan mucho. Es normal.

Sí, ya, normal. Lo que es normal es que las madres seamos un poco (o un mucho) histéricas. Da igual a qué te dediques, o que sepas un poquillo de medicina. Cuando se trata de tu bebé, nada te libra de alarmarte, agobiarte y movilizar un helicóptero si hace falta...

5 comentarios:

  1. Menudo susto!!
    Me alegro de que ya esté mejor.

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    1. Gracias. Sí que fue un gran susto. La suerte es que no es nada grave, sólo es muy escandaloso. Besos.

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  2. Ya lo dice la mujer de mi jefe (que es médico): no hay peor cosa que ser madre primeriza y médico. Porque "sabes" y te pones en lo peor. Pero se supone que debes mantener la calma... Pero no...

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    1. Pues sí, a veces es peor, porque se te va un poco la pinza. Luego, con la cabeza fría, te das cuenta de que muchos miedos eran infundados, fruto de los nervios. Por eso yo no quiero ejercer de "médico" de mis familiares, porque la objetividad es importante.

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  3. Madre del amor hermoso!!!! Qué miedo nas grandísimo!! A Mama en alemania también le pasó pero ella mando al niño a la guarde y alli fue donde le dio!! Que horror!! Me alegro de que ya esté buen lagorda. Un besote

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